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Autodiálogos

De lujo, vulgaridad y estupidez

En una tienda de lujo, no solo el producto ha de ser hecho por artesanos en el país de origen de la marca, y todo el entorno, también.

Reflexiones a dos sobre marcas, excelencia y cambiantes hábitos de consumo.

YO MISMO: Cómo cambió el universo del lujo…
MI OTRO YO: ¿A qué te refieres?
YM: El viernes, sin ir más lejos, me llegó un paquete de una preciada marca que, por deferencia, no citaré. Resulta que al soltar los lazos de su maravillosa bolsa blanca, no sé cómo, me fijé en un extremo, donde leí: Made in China.
OY: Te llevaste un gran chasco.
YM: Anda, claro, porque que lo haga un Gap, un Banana Republic o un H&M, pase, pero ella…
OY: Sobre todo cuando son productos, los que vende, denominados de lujo.
YM: No es nuevo, aunque es algo que no se puede permitir. En una tienda de lujo, no solo el producto ha de ser hecho por artesanos en el país de origen de la marca, sino que el entorno, hasta la silla en la que te sientas mientras disfrutas de esa experiencia de compra, tiene que ser de la mejor manufactura europea.
OY: Hombre, tampoco exageremos…
YM: Si te dijera que hay grandes, grandísimos emporios del lujo, que a la hora de acondicionar sus tiendas en lugar de trabajar con suministradores de muebles italianos, por ponerte por caso, lo hacen con chinos…
OY: Claro, porque quieren ahorrar en costes.
YM: Sí, eso es evidente, pero entonces que hagan caer su coletilla “de lujo” y que dejen solo el de marca.
OY: ¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que entraste en una tienda de alta gama?
YM: Sí, tenía casi 16 años y 3.500 pesetas en el bolsillo. Lo que equivaldría a poco más de 20 euros de hoy. Fue en la boutique Loewe de Bilbao.
OY: ¿Te temblarían las piernas? Entonces solo entraban las señoronas y señorones en ese tipo de tiendas.
YM: No tanto, pero te confieso que me vestí un poco señorón” para ir. Eso sí, sin pasarme.

OY: Por aquellos balbuceantes 90, no existía la tan fea denominación de “industrias del lujo”. Las marcas no tenían los altos objetivos de venta de ahora. Se ubicaban en lugares para ganar clientela, prestigio y, sin duda, dinero.
YM: Sí, hasta las empleadas te miraban un tanto por encima del hombro, o te dedicaban menos atención que a la clienta señorona de toda la vida. Esa que, en lugar de la colonia de 20 euros, se compraba el bolso de 1.000.
OY: Y con los años, ¡cómo cambió!
YM: Ahora la cosa es vender. A quien sea o como vaya vestido. Hay quien en camiseta, pantalones cortos y zapatillas deportivas traspasa con total naturalidad las puertas de Chanel, Hermès o Vuitton.
OY: Por desgracia, ese suele ser el look que más abunda.
YM: Es una pena que se haya perdido la cultura del lujo. Por parte de todos, multitud de marcas y legión de clientes, que lo que hacen es consumir lujo, como quien devora un paquete de salchichas. Tienen hambre de lujo.
OY: ¿Te refieres a mercados como China o Rusia?
YM: Los rusos, muchos de ellos, afinaron su gusto. Los chinos están en ese camino, aunque son tantos…
OY: ¿No será que la prisa es la culpable de que no solo consumamos lujo, sino que nos autoconsumamos?
YM: Puede que tengas razón, mi querido Otro yo.
OY: Y no solo la prisa, la vulgaridad está a la orden del día.
YM: Lo que vendría a demostrar que La rebelión de las masas de Ortega y Gasset no ha perdido actualidad alguna.
OY: Y fíjate que fue escrito hace casi cien años. Por cierto, hacías referencia a ese libro en la última entrega de Cherchez la femme.
YM: También está el tema de la estupidez, algo muy abundante por desgracia, junto con la vulgaridad.
OY: ¿El nombre de Cipolla te dice algo?
YM: Sí, es el apellido de Carlo M., autor de Las leyes fundamentales de la estupidez humana, librito fino que en cuanto vi adquirí y devoré.
OY: Venía a decir que la mayoría de gente no tiene un comportamiento coherente, solamente los estúpidos, y que estos son los tipos más peligrosos.
YM: Mejor dejamos a los estúpidos, porque eso daría para todo un serial…
OY: … y si, además, son vulgares y con dinero, estaríamos hablando de multitud de nuevos ricos.
YM: Entonces, ¡desaparece de su lado!
OY: Nosotros también lo hacemos… hasta el próximo fin de semana.

2 respuestas a De lujo, vulgaridad y estupidez

  1. Juan Barreto dijo:

    Excelente reflexión sobre el lujo actual!

  2. jmtame dijo:

    Perfecta definición del lujo y de los que no saben consumir. Ahora nos toca made in China.

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