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Enfermedades que protegen de enfermedades

Existen patologías que nos hacen más resistentes a sufrir otras más graves. ¡La evolución es sabia!

Enfermedades que protegen de enfermedades. Sí. Insisto. Ha leído bien. Por una vez es lo que parece. Existen patologías que, al padecerlas, nos hacen más resistentes a sufrir otras más graves. No se conforme aquí -tampoco aquí- con lo que una mera observación o un simple estudio le ofrezcan. ¿La clave? Buscar siempre lo que se ve… y lo que no se ve.

Lo que se ve. La anemia falciforme es una patología que afecta a los glóbulos rojos ya que contienen la hemoglobina, nuestra proteína problema. La hemoglobina adulta se compone de cuatro cadenas -dos α y dos β – que conforman un tetrámero. ¿Cómo aparece la enfermedad? Ocurre cuando las dos copias de nuestro gen de la cadena β presentan una mutación en una zona muy específica. El resultado es una cadena β malformada tan solo en la sexta posición de toda su extensión. Suficiente para que la hemoglobina no pueda cumplir correctamente su función: unir el oxigeno que respiramos y distribuirlo por todo el cuerpo. Las consecuencias son variables. Oscilan entre el dolor crónico general, la hipertensión pulmonar y algunos problemas hepáticos.

Lo que no se ve. Hará bien en espetar ahora: “¡Un momento, un momento, paren el carro (molecular), qué demonios hay de bueno en una insuficiencia respiratoria!”. Vamos a ello. Deténgase conmigo un instante en ver qué le sucede al glóbulo rojo. Cuando éste contiene una hemoglobina sana, su forma es similar a la de una esfera aplanada por los polos. Sin embargo, si alberga una hemoglobina enferma, el glóbulo adquiere forma de hoz. Retenga esto último.

¿Sabía que en África se da una elevada proporción de personas que padecen anemia falciforme? Lo que se sabe seguro es que en esta misma región del globo la malaria produce millones de muertes al año. Millones que serían aún más de no contar con una pequeña ventaja que puede pasar desapercibida. La malaria se contrae al recibir un parásito -una variedad de plasmodio- por medio de la picadura de una clase de mosquito frecuente en la zona. Este parásito, una vez en la sangre se introduce en los glóbulos rojos, desarrolla su ciclo vital y produce la patología.

El estado de los glóbulos rojos de los enfermos de anemia falciforme -aquella forma de hoz- hace muy difícil la entrada al parásito que provoca la infección. De este modo, aquellos que padecen anemia falciforme son más resistentes a sufrir la malaria -sin duda, una enfermedad muchomás letal-.

Si millones de años de mejora de la especie han mantenido en este pedazo del mundo la mutación que provoca la anemia… no es por casualidad, es por selección natural. Y es que, redoble de tambores, sombreros al aire, ¡la evolución es sabia!

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