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La mejor medicina del mundo

La risa mejora nuestra vida. Y pone en contacto los dos universos de la neurociencia: el comportamiento y la biología celular.

Hay ciertas cosas fundamentales que uno jamás debería olvidar. Y no, no me refiero a dar el intermitente al salir de una glorieta. Algo mucho más necesario. Si algún día por la mañana le dan las nueve y cuarto y no ha soltado una carcajada, preocúpese. Puede apurar hasta las nueve y media, pero no permita llegar a las diez sin propinarse la primera dosis de la mejor medicina del mundo: la risa.

¿Qué tuvo que ocurrir hace siete millones de años para que algunos mamíferos afortunados malgastaran su energía en algo aparentemente absurdo como reírse? Un muy brillante científico indio ya apuntó que cuando uno ríe se ponen en contacto los dos universos de la neurociencia: el comportamiento y la biología celular.

Pudiera pensarse que algo tan importante como la risa necesita un gran centro regulador. Sin embargo, es en apenas dos centímetros cuadrados donde se localiza la principal región que lo controla. Su descubrimiento fue, como tantos grandes avances, casualidad y accidente. Ocurrió cuando estudiaban ciertas áreas del cerebro de una niña epiléptica. Al estimular una zona muy concreta comprobaron que reía tímidamente o a carcajadas según la intensidad de la estimulación.

La risa se desencadena en un complejo laberinto de estructuras cerebrales como el sistema límbico, la amígdala, el hipocampo y, si se trata de llorar de la risa, de reír a rabiar, el hipotálamo. Son el propio sonido de la risa, el ja- ja- ja-, y la contracción abdominal pertinente para producirlo los que provocan la liberación de las partículas que realmente desencadenan los probados beneficios: las endorfinas. Las endorfinas del sistema nervioso central son incapaces de cruzar la barrera hematoencefálica que separa el fluido extracelular cerebral de la sangre a la que por tanto no pueden acceder. En su presencia, nuestro umbral del dolor se eleva y somos más resistentes a situaciones de estrés o incluso daño físico.

No todas las risas son iguales. La mejor de todas es la denominada “risa social” o, en palabras menos frías, la que sucede entre amigos pues la liberación de endorfinas en este caso es hasta treinta veces superior. En este sentido, que la risa no se finge no es sólo una frase publicitaria. Gracias a las técnicas de neuroimagen se ha podido ver que frente a una risa orientada u obligada no se estimulan las mismas regiones ni se implican las mismas vías neurales. De hecho, las endorfinas apenas se liberan y no llevan asociada la reducción de la sensación de dolor.

Los efectos de esta medicina no acaban aquí, aún hay más. Reírse hace descender los niveles de algunas hormonas asociadas al estrés como la adrenalina, los niveles de LDL (sí, el llamado colesterol malo), disminuyen de forma destacada ciertos marcadores de enfermedad cardiovascular y modula otras hormonas de modo que se abre el apetito. Ahora ya lo sabe, no pierda ni un minuto: la risa redime.

4 respuestas a La mejor medicina del mundo

  1. Javier dijo:

    Me parece un artículo realmente brillante ya que combina muy bien lo que opinamos todos en general con la justificación técnica. Aplauso

  2. Caty dijo:

    Un artículo impresionante felicidades..Ojalá todos tomaremos ejemplo de esto y así seríamos un poco más felices..Felicidades

  3. Elena dijo:

    Olé! Me encanta este artículo! Bravo! Y gracias por darnos razones científicas para reír!

  4. Anita dijo:

    Pues ahora ya me queda más claro el porque me sienta tan bien estar con algunos seres humanos…

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