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Cromosoma L

treinta y un ceros

Sobre las células, bacterias y virus que nos pueblan y nos hacen humanos.

Estoy prácticamente segura de que lo que voy a decir a continuación es una obviedad. Pero apostaría un par de palos de golf firmados por Tiger Woods a que si llega al punto y final de este artículo ya no estará tan seguro. Bien, allá va: somos humanos. Le avisé. Cuanto menos es una afirmación poco arriesgada. Y, sin embargo, ¿por qué estar tan seguros? Veamos algunos números.

Estamos hechos de células eucariotas, esto es, células que tienen el material genético
encapsulado en un núcleo. Son células de formas y funciones muy variadas que se agrupan en tejidos y órganos hasta dar individuos como usted y como yo. Los científicos han intentado estimar cuántas células eucariotas tiene un adulto y el consenso se mueve en torno a los 34 billones. 34.000.000.000.000 de agentes cooperando eficientemente sin que seamos conscientes de ello. Este número extraordinario parece decir inequívocamente que no somos más que eso, humanos.

Pero no. Somos mucho, muchísimo más. En todo el cuerpo humano hay, además de células eucariotas con sus correspondientes genomas humanos, bacterias. Las bacterias son células procariotas, su material genético no está contenido en un compartimento propio sino que se encuentra junto con las demás moléculas de la célula en el citoplasma. ¿Cuántas bacterias viven en nuestro organismo? 100 billones. Dentro de nosotros viven más bacterias que células propiamente humanas. Sin embargo, todos estos microorganismos solo implican una tercera parte de nuestro peso.

¿Solo bacterias y células eucariotas? Si sospecha que no… acierta. Aún no hemos hablado de los virus. Ha sido relativamente fácil definir a las células eucariotas y a las procariotas pero qué hay de los virus. Un virus, de forma general, es un agente infeccioso compuesto de un material genético propio rodeado de una capa de proteínas de complejidad variable que necesita ser albergado por una célula para poder proliferar y desarrollarse. Hay debate sobre si estas partículas deben considerarse seres vivos o no. La balanza parece inclinarse del lado de los que piensan que efectivamente lo son. Y cuántos virus nos acompañan, ¿cuántos hay en un humano adulto? Incalculable. Una simple infección de gripe implica que en pocos días uno albergará en torno a 100 billones de partículas virales. Cien billones es un uno seguido de catorce ceros. Una nimiedad si se compara con el total de virus que hay en todo el planeta…: 10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000! Ni se moleste en contar los ceros, hay treinta y uno.

Es una magnitud difícil incluso de pensar. ¿Vértigo? Pues solo un detalle más. Un
nanómetro es una mil millonésima parte de un metro. Haciendo una aproximación podría decirse que un virus mide cien nanómetros de largo. Atención. En el caso de que pudiésemos colocar todos los virus en fila de uno, se cubriría una distancia que iría más allá de los confines del universo conocido: 200 millones de años luz.

Basta de cifras. Lo sorprendente de estas magnitudes repletas de ceros no es el número en sí sino la relación que hay entre ellos. Todos estos organismos conforman el microbioma. Pueblan el intestino, la piel, los genitales… y hasta los ojos. Intente por un momento dibujar la complejidad de las interacciones que hay entre todos estos organismos. Pese a lo inabarcable, o precisamente por ello, resulta maravilloso pensar cómo todo ocurre sin que podamos percibirlo. La implicación biológica de todo ello no es en ningún caso despreciable para nuestra vida diaria. Humanos somos, sí, pero gracias miles de millones de estos agentes minúsculos e imprescindibles.

2 respuestas a treinta y un ceros

  1. Ketty dijo:

    Leo estos artículos con atención para aprender, para sonreír y para no olvidarme de lo maravillosos e insignificantes que somos. Me gusta mucho tu manera de hacernos entender la ciencia .

  2. javier sanchez piriz dijo:

    Los maestros deben ser superados por sus discípulos. Si no, la humanidad no evolucionaría. Enhorabuena por tus artículos y un abrazo muy fuerte.

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