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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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El hedonista elige

Hay razones para no vestir a tu perro

No es sano ya que, salvo raras excepciones, el animal no requiere de ropa. Si le vistes ¿es por él o por ti?

Vestir al perro, teñirle, celebrar su fiesta de cumpleaños… el mundo de las mascotas se ha revolucionado en los últimos años. Los fabricantes de correas y collares han incorporado a diseñadores a sus filas y los diseñadores de moda han empezado a ofrecer prendas de diseño para mascotas. Se han abierto nuevos nichos de mercado que mueven interesantes sumas de dinero… y hay alguien que las gana y alguien que las gasta.

Ponerle un abriguito en invierno no promueve el equilibrio en el perro porque como dice Miguel Gayá, etólogo y coordinador del grupo de Terapia Asistida por Perros del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, el perro es feliz cuando se le trata como a un perro. El truco para una manada (familia) equilibrada no pasa por humanizar al perro sino hacerse uno un poco perro (se ríe). Algo que no es sencillo porque, como él mismo señala al recordar las conclusiones de las últimas investigaciones al respecto, disfrutamos teniendo mascotas por extensión de la relación paterno-filial pero hay que saber poner límites a esta proyección. Un niño es un niño y un perro es un perro «y el perro está bien como está«.

Algunas personas deciden poner al perro un impermeable cuando llueve aunque su está preparado para la lluvia. “Las glándulas sebáceas que tiene en la piel evitan que se desequilibre su ph al mojarse. Otro tema es que a mí me moleste el olor que desprende el perro cuando está mojado y, además, tener que secarle al llegar a casa. Pero, vamos, ahí estamos atendiendo nuestras propias necesidades, no las suyas” explica el etólogo Miguel Gayá.

Por que ¿es posible que vestir al perro responda más a necesidades humanas que a requerimientos caninos? Pues sí. Porque lo que realmente demanda un perro sano es tiempo y un dueño dispuesto a entender sus necesidades psicológicas naturales: un 50% del total gira en torno a su actividad física (pasear, correr, ir a buscar la pelota…), un 25% se centra en una disciplina lógica, un 12% expresiones de afecto… ¿Cumplimos habitualmente estos porcentajes?

El pelo del perro le protege del frío por lo que no necesita abrigos ni bufandas. Las únicas excepciones son las de las razas procedentes de zonas muy cálidas (como algunas de Egipto o México) ya que, evolutivamente, han ido perdiendo pelo. En esos casos, si hemos traído al perro de un clima cálido a uno frío es comprensible que se le abrigue. “Del mismo modo, los perros que tiran de los trineos en zonas heladas llevan una especie de calzado para no cortarse con el hielo, pero no es el caso de esas botitas que he visto en algunas tiendas” concluye Gayá.

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