El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

El hedonista elige

Lisboa: de ascensores y funiculares

Ingenios de ayer y hoy para facilitar la vida a la gente del barrio. Y a tantos turistas que patean las calles de Lisboa.

Una ciudad con siete colinas, mucho más abruptas que las de Roma, tiene eso, que cuando estás en la cima de una de ellas te premia con unas vistas espectaculares; del río y de la ciudad, en el caso de Lisboa. Y en la capital lisboeta esas vistas no solo se contemplan desde las edificaciones de más altura, sino que le sorprenden a uno al doblar una esquina, en una placita, entre callejuelas y, cómo no, al asomarse a un mirador. Pero ¡ay!, en contrapartida, el recorrido hasta llegar a la cima es un calvario de cuestas y escaleras.

Desde finales del siglo XIX, Lisboa ha innovado en medios de transporte que facilitan la vida a sus ciudadanos en sus desplazamientos de la parte baja de la ciudad, la Baixa, a la parte alta o Barrio Alto, el Chiado principalmente, pero también entre otros barrios y otras colinas. Precisamente entre 1884 y 1902 y gracias al ingenio y perseverancia del ingeniero de origen francés nacido en Oporto, Raúl Mesnier de Ponsard, se inauguraron varios funiculares, en portugués “elevadores”, de los que sobreviven cuatro. Otros fueron sustituidos por tranvías convencionales de madera que todavía hoy realizan el mismo recorrido y se han convertido en una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. El más completo, el recorrido del ya mítico tranvía 28. El de Gloria, el de Lavra, el de la Bica, son funiculares propiamente dichos, a los que hay que añadir el ascensor de Santa Justa, realizado en una espectacular estructura de hierro que salva la distancia de la Baixa a la plaza del Carmo, en el Chiado y cuya estructura nos recuerda a la torre Eiffel. Todos ellos en pleno funcionamiento y, cómo no, llenos a cualquier hora de lisboetas y turistas.

Faltaba encontrar una solución de este tipo, aunque más actualizada, para unir la zona de la Baixa con la parte alta que queda encima de la catedral, en la rua de la Madalena, y que da acceso a los aledaños del Castillo de San Jorge. La solución la aportó en 2012 el arquitecto José Pedro Falcão de Campos, convirtiendo dos edificios pombalinos, de la época de la reinvención de la ciudad tras el terremoto de 1775, en 3 ascensores públicos gratuitos para facilitar así la vida diaria de la gente de ambas laderas de la colina. El aspecto exterior de los dos edificios permanece intacto; tan sólo se ha renovado la fachada, y la reestructuración interior casi pasa desapercibida a los ojos del viandante. Esta ruta de tres ascensores de vidrio transparentes, camuflados dentro de los dos edificios, de una belleza y un racionalismo extraordinarios, ha sido galardonada con el premio internacional de arquitectura FAD (Fomento de las artes decorativas) en 2013. El arquitecto José Pedro Falcão de Campos, artífice de esta discreta y utilísima obra, nos cuenta que el objetivo era crear una ruta para peatones, especialmente para la gente mayor que no bajaba casi nunca a la Baixa por no tener que subir la empinada cuesta en el camino de vuelta; así que se quedaban aislados en lo alto del barrio del castillo. “Tuvimos que crear un sistema sencillo, simple, con un mínimo impacto ambiental, alejado de toda espectacularidad”. El ascensor lo usan diariamente unas 2.000 a 3.000 personas y la duración del trayecto se reduce a 1 minuto.

Aplaudimos sin duda este tipo de intervenciones, útiles, sostenibles, bonitas, que respetan la arquitectura y la estética de las fachadas características de un barrio de los siglos XVIII y XIX, y que faciliten la vida a los habitantes del siglo XXI, que de esta manera pueden continuar residiendo en los cascos antiguos de las ciudades y disfrutando de la vida de barrio. Parece ser que el jurado del premio FAD tuvo en cuenta todas estas virtudes.

3 respuestas a Lisboa: de ascensores y funiculares

  1. Mª luisa dijo:

    No todos los turistas que se acercan a Lisboa intentando descubrir un rincón único; esa vista de la ciudad y del Tejo que recordaras toda tu vida, pueden subir las empinadas calles llenas de tipismo que te llevan a los puntos más bonitos de la ciudad. ¡Gracias por darnos esa información, que facilitará el acceso a esos miradores maravillosos a muchísimas personas!

  2. Mónica dijo:

    Gracias Maribella, producen una gran sensación de bienestar aquellos proyectos que resuelven la vida cotidiana de la gente corriente y a la vez son hermosos. Este señor tan importante y con tan buen gusto, además de poseer un flamante premio FAD, no levantó otro ascensor en Oporto??????

  3. Jaime dijo:

    …y los europeos, cada día más viejos, más perezosos y sedentarios, necesitan estos artilugios. Eso de pasear, acabó en muchos países.

El hedonista elige

Todo esto
y mucho más
en El hedonista elige
+