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Las razones por las que nos gusta (tanto) Burdeos

10 razones para que entiendas la transformación de la ciudad de moda entre los franceses.

 Valiente, despierta y moderna. Así es la nueva Burdeos. Una localidad que en menos de 20 años ha pasado de ser la ciudad negra del país -contaminada y abandonada-, a una urbe dinámica y verde -muy verde- que crece racionalmente. La bella durmiente ha despertado.

Según las encuestas, Burdeos se ha convertido en la segunda ciudad más deseada para vivir por los franceses, después de París. Pero no sólo eso, también es la segunda opción entre los empresarios. Es como un pequeño París, cargado de arquitectura clásica y neoclásica pero mucho más espontánea y menos pretenciosa. ¡Ideal para practicar el bon vivant! Además su cielo tiene más luz  y los bordeleses viven la calle. Al fin y al cabo es una ciudad portuaria del sur.

Uno de los protagonistas de esta revolución ha sido su alcalde Alain Juppé –ex primer ministro de Francia, conservador y miembro del cuerpo de inspectores de finanzas- . Él y su equipo tuvieron una visión, diseñaron un plan y promovieron una política local capaz de encontrar soluciones urbanas para el siglo XXI. Una demostración de que sostenibilidad, desarrollo económico e innovación social van de la mano.

“Yo nunca voté a Juppé cuando hacia política nacional pero, sin duda, ha sido el mejor alcalde de la ciudad en muchos años. Bourdeaux aime Juppé” cuenta apasionadamente una camarera de la plaza Gambetta cuando le preguntamos por el cambio que ha vivido la ciudad. En ese mismo momento, un par de calles más abajo, junto al río, llevan toda la semana sin dejar de bailar. En diferentes zonas de la ciudad han organizado el evento Bailar en los barrios y las calles están llena de jóvenes y viejos moviendo el cuerpo a ritmo de salsa. Al día siguiente tocará tangos y rumbas.

La ciudad crece demográficamente, su población rejuvenece y el proyecto urbano iniciado de 1996 está mejorando desde las fachadas hasta la calidad del aire. Las emisiones de gases de efecto invernadero están decreciendo y se van a dividir por cuatro antes de 2050. ¿Cómo lo están consiguiendo? Fomentando planificadamente el uso del tranvía –impecable, por cierto- y la bicicleta. Burdeos es la cuarta ciudad del mundo -junto con Sevilla- en el empleo de vélos y gran parte de este éxito se debe a un estupendo sistema de alquiler, Vcub,  con el que los socios sólo pagan 1 euro al día -el recién estrenado sistema BiciMad de Madrid aplica una tarifa de entre 0,50 y 0,60 euros por cada media hora-

Se abren restaurantes, tiendas de ropa y librerías de modo sorprendente: en 2009 se abrieron más de 4.000 nuevos establecimientos. Además, sus 10 bibliotecas municipales y su bibliobus suman 1.200.000 préstamos anuales. Granada, una ciudad con una población similar a Burdeos -unos 240.000 habitantes- realizó el año pasado 110.000 préstamos en sus 6 bibliotecas municipales.

Para fortalecer el espíritu creativo y las propuestas de los artistas emergentes  se ha creado -¡en plena crisis!- una partida de 500.000 euros. Aunque la cifra no es alta, con ellos se han apoyado 82 proyectos artísticos ya que impulsar la creatividad y el arte también es otro de los objetivos clave del equipo municipal. Y esto les ha llevado a probar nuevas estrategias: para que la ciudad pueda comprar la enorme figura humana de Jaume Plensa que está situada delante del ayuntamiento -de momento ubicada ahí de manera temporal- se ha pedido la colaboración ciudadana. ¡Están recogiendo dinero para comprar arte!

El nuevo espíritu de la ciudad está tan vivo que hasta se atreven a experimentar con la tecnología y la gestión empresarial. Por ejemplo, en el río Garona se ha instalado una turbina de energía marina accionada por las corrientes, y se ha puesto en marcha un nuevo modelo de gestión de Pymes –el 90% de sus empresas tiene menos de 10 empleados- basado una economía social y solidaria.

En fin, novedades y tradición se suman y dejan brillar a una ciudad que siempre ha destacado por sus vinos.  Porque aunque la demanda de los caldos de EEUU, Australia, Chile… se ha hecho sentir  sobre la producción de Burdeos, sus 9.000 bodegas siguen siendo una promesa para los amantes del buen vino. En Burdeos se han creído que el cambio mundial empieza por el cambio local y han triunfado.

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