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La Guía Hedonista

Jaén, por Ángel Millán

Chick Corea y los mejores del jazz fueron a Jaén porque él se empeñó. Ahora impulsa la Casa Museo Casallana.

Imprescindibles del jazz internacional como Chick Corea, Al Di Meola, Randy Weston, Ron Carter, Benny Johnson, Dr. Lonney Smith, María Joao o Nat Adderley -que se presentó en el concierto con la dentadura postiza en la mano- pusieron en el mapa Jaén gracias a Ángel. Y esta ciudad andaluza de interior, árabe, judía y cristiana, puso el jazz en sus oídos. Y es que Ángel Millán, después de años de vivir a toda velocidad Madrid y de ser pionero en la digitalización de algunos de los principales diarios y revistas españoles de finales de los 80, decidió aparcar los excesos de la capital y abrir en Jaén el legendario Chubby Cheek, el primer e irrepetible pub de jazz de la capital, con su estética Cheers de ladrillo visto y neón por el que pasaron, durante más de 20 años, los mejores.

Digno heredero en sus inquietudes de un padre arquitecto y mecenas de los principales pintores y escultores de la comarca y de una madre que, una vez viuda, decidió acabar su primera carrera universitaria y, de rebote, estudiar siete más, Ángel ha sido y es el impulsor de algunas de las iniciativas culturales y lugares más interesantes de Jaén.  Una vida… por amor al arte.

1- Un lugar para dormir:
El Parador de Turismo ubicado en el Castillo de Santa Catalina. El Parador domina la colina que da nombre al castillo y desde la que se puede disfrutar de una magnífica panorámica de la ciudad y su comarca, además de los restos del castillo, una construcción de origen ibero y musulmán que adquiere su aspecto actual tras la conquista de Jaén por Fernando III el Santo en 1246 y al que andando la historia llegaron, inclusive, las tropas napoleónicas.

2- Una excursión recomendable por los alrededores:
Sin duda visitaría dos de las mejores fortalezas que hay en la provincia de Jaén, el Castillo de la Iruela, de origen templario, y la Abadía de la Mota, en Alcalá la Real. Así como el pueblo de Cazorla, que si bonito es el parque natural, lo mismo sucede con el pueblo en sí de Cazorla, la plaza de Santa Marta y el mirador de Zabaleta.

3- Un paseo dentro de la ciudad (*): 
Se dice que Jaén recuerda el cuerpo de un lagarto. El mejor paseo por la ciudad se inicia en la cabeza del animal, la plaza de Santa María con la Catedral y el Ayuntamiento. Después se podría pasear por la calle Maestra –sin perdernos la plaza de los Naranjos- y Martínez Molina, los Baños Árabes, de 1002, ubicados en el Palacio de Villadomparado –en el que también se encuentran el Museo Internacional de Arte Naïf y el Museo de Artes y Costumbres Populares-, el Raudal de la Magdalena y la muralla.

4- El aperitivo:
Difícil decantarse porque Jaén es una ciudad de buen tapeo. Habría dos opciones: el “triángulo de las Bermudas” de las plazas de la Constitución, Deán Mazas y el Pósito, con las tabernas Volapié (Pz. Constitución), El Mercado (Pz. Deán Mazas), El Fígaro (calle del Pósito) y la taberna Beluga (c/María de Molina) o por las tascas, callejuelas de la antigua judería donde destacan El Gorrión, con su queso añejo, los mejores caldos andaluces y su jamón indultado en la Primera Guerra Mundial, o La Barra, con su enigmático rossini.

5- De compras:
En la calle Cerón se sitúan la Galería de Vinos, para encontrar los mejores vinos, la librería Metrópoli, en la que localizar todo tipo de libros o la reciente y simpática Señora Ciempiés, cuya definición es “sala de estar”.

6- Comer:
De tres estilos y precios diferentes, el 82 (Arco del Consuelo, 2), en pleno corazón de las tascas, calidad y buen precio en comida casera; Walter (Paseo de la Estación, 33), una apuesta por la modernidad que juega con las setas, el pescado en flamenquines o el tataki de atún o el Parador, de precio superior pero en un entorno incomparable y con la posibilidad de probar las delicatessen provinciales.

7- Un buen plan:
Un buen plan sería, después del paseo por Jaén, subir por la Carrera (Bernabé Soriano, 24) disfrutando de sus edificios modernistas y parar en el Café Jaén, en el que tomar un buen café disfrutando de una sesión de jazz, un concierto o una presentación de cine.

8- La puesta de sol:
Dos opciones. Desde el Cerro de Santa Catalina, que culmina el castillo, cuanto más se asciende más se divisa la panorámica de toda la comarca giennese, especialmente desde La Mella, en lo alto del Almendralejo. O desde el recientemente inaugurado mirador de los Baños Árabes (Plaza de Santa Luisa de Marillac).

9- De copas:
Un buen lugar para tomar una copa es El Pósito, en la recoleta plazuela del mismo nombre, o El Mazas, en la contigua plaza de Deán Mazas.

10- Una dirección (muy) secreta:
La Casa Museo Casallana (calle Francisco Coello, 19), hemeroteca, pinacoteca, palacete de 1790 que hemos restaurado y en los que ofrecemos gastroconciertos, conciertos precedidos por comidas temáticas relacionadas con la música, teatros, conferencias… O el Archivo Histórico Provincial (calle Santo Domingo, 12), espectacular conjunto de convento e iglesia, con el mejor patio de Jaén, fundado en 1382 por los dominicos sobre “un palacio moro” y ubicado en el camino a la judería, muy cerca de los Baños Árabes.

(*) Respuesta ampliada: Si la historia de Jaén está vinculada a un supuesto lagarto que vivía en sus arrabales y atemorizaba a su población, también lo está su urbanismo, ya que, ciudad enroscada alrededor del cerro de Santa Catalina, se dice que su trazo recuerda al cuerpo de este reptil, siendo el mejor paseo por la ciudad el que se inicia en la cabeza del animal, la plaza de Santa María, donde los dos ojos son los grandes poderes, la Iglesia y la administración civil, representados en la Catedral y el Ayuntamiento. El cuerpo del reptil sería la calle Maestra –sin perdernos la plaza de los Naranjos- y Martínez Molina, donde se situaban los círculos culturales de la ciudad y los Ateneos. Estas calles culminan en los Baños Árabes, de 1002, ubicados en el Palacio de Villadomparado –en el que también se encuentran e Museo Internacional de Arte Naïf y el Museo de Artes y Costumbres Populares- de cuya magnífica restauración se cumplen ahora 30 años, restauración que fue reconocida con el premio Europa Nostra. La parte digestiva del lagarto sería el Raudal de la Magdalena, recientemente restaurado, el sistema que canalizaba el agua a la ciudad desde la época árabe y romana, y la cola final, que sale de la ciudad por la muralla. Aunque otra opción es bajar por la judería, que sería una de las patas de lagarto, por la calle San Andrés, hasta la plaza de San Agustín y de los Huérfanos, dos pequeñas plazuelas encantadoras que nos dejan en el camino de la plaza de los Jardinillos y la calle San Clemente, antaño una de las más comerciales de la ciudad, y nos acercan a la llamada Carrera (Bernabé Soriano), la Gran Vía modernista de la ciudad y desde cuyo principio se divisa una de las vistas más bonitas de Jaén, con la cripta y una de las torres de la Catedral y la sierra de Jabalcuz.

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