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La Guía Hedonista

María Soaje y Víctor González Alegre nos dan las calves de su ciudadVigo, por La Victoriana

Conozcas o no Vigo, María Soaje y Víctor González Alegre te despertarán las ganas de visitarlo, y de inmediato.

María Soaje y Víctor González Alegre, propietarios de La Victoriana y ambos de Vigo de toda la vida e intelectualmente procedentes  del mundo del derecho y de las relaciones internacionales, deciden dar el paso hacia una nueva profesión, una antigua pasión mucho más estimulante que sus ocupaciones anteriores.

De la tienda de antigüedades La Victoriana de Mondariz pasan a La Victoriana en el centro de Vigo, una tienda en un garaje sesentero donde se vende, restaura, retapiza, colecciona, resucita y se merienda rodeado de muebles procedentes de farmacias, colegios, teatros y estaciones de tren, muebles midcentury holandés, alemán y belga, brasileño, italiano de los años 60, Bauhaus, cachivaches en desuso, flexos Dell y sillas Panton. Todos ellos personal y periódicamente importados principalmente de Holanda y Bélgica en contenedores que los propietarios han ido llenando, de mercadillo en mercadillo y de almacén en almacén, con ese ojo que han desarrollado tan agudo y visionario para distinguir la armonía de las piezas, la luz de las maderas, las posibles nuevas vidas de los objetos descontextualizados y que ya están dando que hablar no sólo en Vigo sino entre nuevos clientes y proyectos en diferentes países.

1.- Un lugar para dormir:
El céntrico Hotel Nagari, ubicado en la tranquila pero a la vez ambientada Plaza de Compostela, al lado del paseo marítimo. Dispone de piscina y spa en la azotea con bonitas vistas a la Ría de Vigo. Como experiencia diferente sugerimos una noche muy especial en el Hotel Marco, en el propio Museo de Arte Contemporáneo de Vigo. Se trata de un proyecto artístico de Michael Lin y RVR arquitectos, que transformó lo que era el Espacio Anexo del Museo en una habitación de hotel, destinada a estancias de profesionales y disponible también para reservas de particulares.

2.- Una excursión recomendable por los alrededores:
Los viajeros con inquietudes estéticas y amantes de la arquitectura disfrutarán acercándose al campus de la Universidad de Vigo y conociendo el Proyecto Miralles: arquitectura moderna integrada en un entorno natural. El fallecido arquitecto sorteó una topografía difícil para crear diferentes edificios de facultades y servicios. El edificio más significativo es el “Aulario”, aéreo, asentado sobre un bosque de columnas. Con buen tiempo no hay que dejar de visitar las Islas Cíes y disfrutar de su naturaleza y playas. Recorrer la Isla Norte, subir hasta el Faro y disfrutar de las vistas es una experiencia difícil de olvidar. Los guardas que trabajan en las Islas nos cuentan que el mes de mayo es el mejor para disfrutarla en todo su esplendor.

3.- Un paseo dentro de la ciudad:
Por el renacido y emergente Casco Vello, la zona vieja o bario antiguo. Cada semana se inauguran nuevas propuestas en locales cuidadosamente restaurados: espacios coworking, galerías de arte, tabernas urbanas, bakeries. En el Casco Vello alto, en la Galería del fotógrafo Javier Teniente, podemos  pararnos a charlar con él bajo sus dos magnolios y disfrutar de su terraza-café. En esta calle se acaba de inaugurar la muestra callejera “Vigo sonríe”, un proyecto de Javier en el que ha retratado a ciudadanos anónimos que han querido compartir su sonrisa. Pasear bajo estos retratos suspendidos entre los balcones es una inyección de vitalidad y optimismo. Antes de dejar esta parte alta, merece la pena visitar el edificio restaurado de la Pinacoteca de Vigo, y en su último piso contemplar unas estupendas vistas a la Ría de Vigo para conocer la dimensión y el carácter industrial y portuario de la ciudad.

4.- El aperitivo:
Nuestro recorrido por tabernas y gastrobares comienza en la parte baja del Casco Vello, con propuestas como Taberna Baiuca, una casa de vinos y una coqueta terraza de estilo industrial. Son especialistas en vinos de Galicia y Portugal que maridan con pequeños platos cuidadosamente elaborados. Nuestra próxima parada es la Enoteca Buqué. Jeremías nos ofrece una gran variedad de vinos y licores acompañados de ricas tostas, como la de lacón con grelos, una de nuestras preferidas. Y terminamos en Artemar, tienda de“alta conserva de mar” y degustación de platos cocinados a partir de las conservas de la casa: alga wakame deshidratada, caviar de erizo o espagueti de mar. Antes de abandonar la zona vieja nos gusta visitar Gardinea y encontrarnos con la calurosa sonrisa de bienvenida de Cristina, la creadora de este espacio gardener. Gardinea no es una floristería, es una tienda de plantas enfocada a la jardinería urbana sencilla, con originales proyectos de jardines verticales.

5.- De compras:
Los vinilos han vuelto para quedarse. En la calle Dr Cadaval, donde está ubicado nuestro garaje sesentero, se encuentra Discos Elepé, establecimiento abierto desde 1979 que jugó un papel destacado en los años 80, durante la movida viguesa. Lo que no se encuentre en la tienda, Suso lo localiza y lo trae. Al lado está la Pastelería Montserrat, un negocio familiar desde hace casi 50 años, ahora con Willy y Roy -segunda generación- detrás del mostrador. Aquí elaboran el hojaldre como nadie y sus tejas y florentinas son irresistibles a cualquier dieta. En la misma calle está la tienda de ropa de chicas Hipotenusa, en el emblemático edificio del Colegio de Arquitectos. La tienda Urbana Bike, auténtico lifestyle motero, es punto de encuentro de los amantes de la escena café-racer, entre ellos ilustradores y fotógrafos como García-Alix. En uno de los edificios más emblemáticos, históricos y bellos de Vigo hay un espacio abierto que sin embargo “hay que descubrir”: es VMDIECIS1E7E, un espacio de coworking con la primera agencia pop-up en Galicia. Aquí se cuecen cada día ideas, diseños, peinados, recetas, patrones, fotografías, presentaciones, showrooms y mercados fugaces de cosas de fuera que vienen y van. Son 5 estudios-taller donde elegir un tocado, comprar diseños infantiles, restaurar un viejo y querido libro, encargar un proyecto de arquitectura o cambiar de look en un estudio de belleza y peluquería con mucho rollito y una selección de música increíble.

6.- Para comer:
En Vigo también están prosperando en los últimos años propuestas gastronómicas de gente joven aunque sobradamente preparada en materia culinaria, que se han preocupado además de crear espacios con personalidad propia y estética cuidada. Es el caso de The Othilio, a punto de cumplir su primer año de vida, de la ya consolidada La Trastienda del 4 y de BarDecó, cuyo local acaba de recibir el premio del Colegio de Arquitectos de Galicia al mejor proyecto arquitectónico de interiorismo y reforma. Todos ellos se han convertido en un meeting point donde desayunar, almorzar y cenar en un ambiente cuidado y cercano. Nos ha encantado descubrir The Coffee Land, recientemente abierto por tres jovencísimos emprendedores, uno de ellos elegido mejor barista de España 2015. Toda una experiencia tomar café servido en una copa de vino.

7.- Un buen plan:
Bouzas
es uno de los barrios más antiguos de la ciudad y todavía conserva su carácter marinero. Visitamos el Museo del Mar, ubicado en una vieja fábrica de conservas que posteriormente fue utilizada como matadero y cuyo proyecto arquitectónico lo firman Aldo Rossi y César Portela. El Museo reúne una serie de espacios: jardín, salas de exposición, patios, pasarelas y hasta un pequeño muelle con faro al fondo, siempre con el Mar como protagonista principal. The Room Museum, ubicado dentro del museo en una sala acristalada que da a la playa, es perfecto para comer. Aquí la sensación de tranquilidad es única. El paseo por el litoral y las diferentes playas desde el Museo del Mar hasta el muelle de Bouzas es una delicia. En Garaje Pedales podemos alquilar una bicicleta o un kart. Al final de este recorrido, en el Paseo de los peces, hay una instalación de diez esculturas del artista José Molares que representan diferentes especies marinas de la ría viguesa. A los cinéfilos les resultará familiar este último tramo del litoral, ya que es aquí donde se rodó una de las escenas más emblemáticas de la película “Los lunes al sol”. Podemos terminar el paseo tomando algo en La Carpintería , un restaurante gastrobar de cocina vasco-gallega con una deliciosa repostería casera.

8.- La Puesta de sol:
A escasos 10 km del centro de Vigo está Canido, un enclave que a finales del XIX era un aislado núcleo rural y marinero y donde empresarios de origen catalán se instalaron para montar plantas conserveras. Hoy sigue teniendo ese carácter marinero y familiar de “veraneantes” de siempre. Es un lugar tranquilo desde donde disfrutar de la puesta de sol con el archipiélago de las Islas Cíes enfrente. En la taberna marinera Bar El Puerto (también conocido como Bar de la Mona ya que hasta mediados de los años 70 había un mono viviendo en una casita construida en uno de sus árboles) preparan el mejor pulpo de la zona. Enfrente, el restaurante O Rei Pescador tiene una carta maravillosa de pescados, empanadas y mariscos que no conviene perderse.

9.- De copas:
Para un buen gin-tonic sin prisas, es perfecta la terraza del Hotel Nagari. La coctelería Uno Está, ubicada en el Casco Vello, sirve cócteles, aperitivos y copas con estupenda música. Los primeros domingos de mes organizan sesión “vermú” con música en directo.

10.- Museos
Además del ya mencionado Museo del Mar si pasáis por Vigo, no dejéis de visitar el MARCO. Situado en la céntrica y comercial calle Príncipe, este nuevo centro de arte contemporáneo ocupa el antiguo edificio de la cárcel y juzgados, hoy rehabilitado para acoger las propuestas más actuales. En el mes de abril todavía se puede visitar la retrospectiva de Francisco Mantecón en la planta baja, mientras disfrutas del entorno arquitectónico o un delicioso café en el restaurante Miguel Oliveira, situado en el mismo edificio.

11.- Un sitio Secreto
El restaurante La Mari, en la Plaza de la Piedra en la zona vieja. Nos encanta su exquisita cocina casera y tradicional: empanadas, calamares, pulpo y pescados a la plancha entre otras delicias. Es un local pequeño (conviene reservar), con estética de taberna de pescadores. Un plus: es frecuente, aunque no obligatorio, “interactuar” con las cocineras, y ciertos días de la semana podréis encontrar a un grupo de clientes habituales cenando y cantando canciones marineras en plan casi profesional.

Nota de Elhedonista: no sé vosotros, ¡pero yo me voy a Vigo ya!

4 respuestas a Vigo, por La Victoriana

  1. Ignacio dijo:

    ¡Qué ganas de volver a Vigo! Enhorabuena por esta magnífica selección de lugares tan aoetecibles y por ese sitio tan genial que es La Victoriana. Viendo esas fotos a uno le entran ganas de llevárselo todo.

  2. Monica Leite de Campos dijo:

    Maribel tengo un grave problema és urgente ir hasta Vigo. Fenomenal. Um beso, Mônica

  3. Mónica Vergés dijo:

    Gracias Maribel, sin duda hay que ir a Vigo. La selección de lugares promete!!!!

  4. Mª Luisa Rivera dijo:

    ¡Vaya un magnífico “ trabajo de Campo”¡ Vigo es una ciudad deliciosa que frecuento poco.
    En cuanto pueda, salgo corriendo a disfrutar de un itinerario tan sugerente como el que nos ofreces.

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