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Música

Elton John – Levon

Elton es uno de los mejores pianistas, más innovadores, más profusos que ha dado la música rock y, por tanto, el siglo XX.

Hay discos que marcan un tiempo en nuestras vidas. Canciones que quedan grabadas, no se sabe cómo ni por qué, en algún apartado lugar de nuestra memoria. Aquellas sensaciones que nos produjeron en su día permanecen agazapadas, dormidas, listas para resurgir en el instante adecuado, en el momento en que la aguja vuelve a recorrer los surcos y entonces suenan las notas de aquella melodía que, al escucharla por primera vez, dejó una huella imborrable.

Uno puede tener un disco así. O cincuenta. Una canción de esas. O mil. ElHedonista propone un Long Play que en su tiempo nos causó un terremoto de emociones, y que sigue haciéndolo: “Madman across the water”. El cuarto Lp de un Elton John en su mejor momento creativo. Una etapa, un lustro, que empezó en 1971 con este álbum y que incluye seis discos, entre los que están “Honky Château”, “Don´t shot me, I´m only the piano player” y el broche de “Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy”.

“Madman across the water” ya era llamativo desde la portada, diseñada por Janis Larkham, en la que título, autor y canciones estaban bordadas sobre una vieja chaqueta vaquera Levi´s. Chaqueta que, por cierto, terminó siendo propiedad de Elton John. Aquel azul desteñido y algo ajado, propio de este tipo de prendas, ya implicaba un par de reflexiones: una, el tiempo, la vida, desgasta; y dos, cada acto, cada hecho, es una puntada que traza nuestro destino, dándole, como un bordado, forma y sentido. ¿Pura elucubración? Puede ser.

Siempre que se mencionan grandes parejas compositivas del rock, del pop, nos remitimos a Lennon/McCartney, Jagger/Richards,  Goffin/King… pero rara vez incluimos a John/Taupin, es decir Elton John y Bernie Taupin. Elton es uno de los mejores pianistas, más innovadores, más profusos que ha dado la música rock y, por tanto, el siglo XX. Además es, al menos ha sido, un extraordinario cantante, con una enorme capacidad de transmitir emociones y de conmover. Al margen de sus gafas de folklórica, y peores, de sus trajes extravagantes y su actual parecido a la reina madre, Elton John es un absoluto genio. Y junto a él, Bernie Taupin, un fantástico letrista. Ambos, Elton y Bernie, respondieron en 1967 a un anuncio publicado por el semanario New Musical Express, en el que Liberty Records buscaba nuevos talentos. Aunque ninguno aprobó las audiciones, el productor Ray Williams intuyó el talento de aquellos dos jóvenes y les puso a trabajar juntos. Desde entonces, el dúo ha colaborado en más de 30 Lp´s  y siempre con el mismo método, Taupin escribe las letras por su cuenta y posteriormente Elton pone la música sin que haya más relación entre ambos. Increíble, pero cierto.

En “Levon”, nuestra canción elegida, Taupin nos habla de una persona que se aburre de la rutina diaria, de su trabajo como vendedor de globos, un absorbente negocio familiar que le impide pasar más tiempo en casa. Un hombre de negocios obsesionado con el dinero, al que el día a día está matando, y él lo sabe, pero no cambia porque siempre quiere ganar. Este hombre, llamado Levon, en honor del batería del mítico grupo canadiense The Band -la banda que acompañó a Dylan una temporada, la de la película “The Last Waltz”-, tiene un hijo al que ha llamado Jesús, simplemente porque le gusta como suena. Y su padre, su padre se llama Alvin Tostig, un nombre inventado o tal vez tomado prestado de un Conde de Wessex de allá por el año 1040. Imágenes. Lírica.

En una estrofa, Taupin dice “He was born a pauper to a pawn on a Christmas day When the New York Times said God is dead”, en referencia a un titular del famoso diario neoyorquino, aparecido el 24 de marzo de 1968, en el que anunciaba con gran tipografía “Dios está muerto” en un reportaje sobre la Teología de la Esperanza. La canción, es un aguafuerte, un trazo grueso sobre un personaje, Levon. Su vida, su pasado, su presente y su futuro. Todo tiene su origen, su motivo, su continuación y su final.

Demoledor análisis existencialista al que hay que añadir una melodía que discurre y  cambia a cada momento, como los fotogramas de una película, distintos y continuos, para producir una imagen general. Elton empieza con un estremecedor y sencillo piano, ligeramente melancólico, cada vez más vibrante, más intenso. Le acompañan un gran y olvidado guitarrista, Caleb Quaye, una sección rítmica oscura y esponjosa, formada por Brian Odgers, al bajo, y Barry Morgan, a la batería, y el refuerzo de Brian Dee en los teclados. Y por si faltaba algo, los inconmensurables arreglos de cuerda de Paul Buckmaster. De hecho, “Madman across the water” es un modelo de cómo los arreglos orquestales, por numerosos y gigantescos que sean, pueden reforzar una canción y no destrozarla ni enterrarla.

Con sus más de cinco minutos y medio, los cerebros de la discográfica consideraban que “Levon” no debía ser el single que promocionara el álbum, en contra de la opinión de Elton John. Según ellos, las emisoras de radio no pincharían una canción tan larga y propusieron o bien hacer una versión más corta, algo así como recortar “Las Meninas” para que encajen en un poster, o bien sacar otra canción como sencillo. Algo también difícil, porque menos el tema que cierra el álbum, “Goodbye”, con menos de dos minutos, el resto son también bastante largos. Al final, el cantante impuso su criterio y “Levon” fue su primer paso hacia el éxito y la fama mundial.

Hoy, como aquel primer día, “Levon” sigue produciendo la misma sensación de vértigo ante algo tan bello, tan intangible, tan difícil de explicar. Un nudo en el estómago, un placer inmenso, tal vez la añoranza de una vida más vivida.

Elton John – Levon

He calls his child Jesus
Cause he likes the name
And he sends him to the finest school in town

Levon, Levon likes his money
He makes a lot they say
Spend his days counting
In a garage by the motorway

He was born a pauper to a pawn on a Christmas day
When the New York Times said God is dead
And the war’s begun
Alvin Tostig has a son today

And he shall be Levon
And he shall be a good man
And he shall be Levon
In tradition with the family plan
And he shall be Levon
And he shall be a good man
He shall be Levon

Levon sells cartoon balloons in town
His family business thrives
Jesus blows up balloons all day
Sits on the porch swing watching them fly

And Jesus, he wants to go to Venus
Leaving Levon far behind
Take a balloon and go sailing
While Levon, Levon slowly dies.

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