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Música

Judith Jáuregui trabaja para ser una pianista con un discurso emocionalJudith Jáuregui, pianista

Judith Jáuregui es una mujer vital, divertida, culta, viajada, reflexiva, espontánea... y una excelente piansta que siempre pone la técnica al servicio de la emoción. Si escucharla es un gran placer, conocerla un poco más, merece la pena.

Judith Jáuregui es una de las grandes intérpretes españolas del momento. Atrapada por la música desde los 4 años, su vida viajada y voajera está marcada por la emoción. En esta entrevista muestra algunos de sus secretos como intérpete y como mujer de su tiempo.

Terminada su temporada en Europa donostiarra Judith Jáuregui desembarcará a principios de julio en China, donde recorrerá escenarios de varias ciudades, entre otras, Beijing, Harbin, Chengdou y Liuzhou. Esta gira de recitales contará con el apoyo de la iniciativa San Sebastián Región – fomentada por la Diputación de Guipúzcoa -, de quien Judith será embajadora durante su estancia en el país.

Ya de vuelta en España le espera el 6 de agosto el Festival d’Estiu de Ciutadella donde ofrecerá un tributo a Debussy, comenzando con el homenaje que escribió Falla a su tumba, al que le seguirán obras del autor francés y otras de Liszt (“en él encontramos el presagio de lo que pasaría musicalmente a inicios del siglo XX”), Ravel (“con quien estuvo unido en varias etapas de su vida)” y Chopin (“una de sus grandes inspiraciones”).

Para concluir esta serie, Judith Jáuregui volverá el 16 de agosto a su San Sebastián natal, esta vez en dúo con la violinista Lina Tur Bonet dentro del ciclo de cámara de la Quincena Musical en el Museo San Telmo donostiarra.

Preséntese usted misma, por favor

Soy Judith Jáuregui, pianista. Además de la música, adoro viajar, la naturaleza y la vida en sí misma.

 ¿Antecedentes familiares en el mundo de la música?

Mis padres no se dedican a ella pero siempre han tenido una sensibilidad por la música y yo nací, crecí y viví hasta los 18 años en San Sebastián, una ciudad bastante musical, que cuenta con una orquesta sinfónica, a la que llegan en sus giras otras orquestas internacionales durante el año y que además tiene su Quincena Musical, uno de los festivales clásicos más importantes del país, así que desde la infancia en mi entorno siempre hubo un trasfondo musical.
Por otro lado desde esa sensibilidad mis padres querían que nuestra educación pasara por una disciplina artística, para poder tener una dimensión más emocional y amplia de la vida, así es que mis hermanas (soy la pequeña de tres) me dormían de pequeña tocando el piano. Ellas nunca lo hicieron a nivel profesional pero probablemente ayudaron a plantar la semilla de la que es mi vida hoy.

¿Cuándo empezó a estudiar música, dónde, por qué?

A los 5 años comencé a recibir clases particulares de piano en casa y aprendí realmente a leer partituras y a contar, a solfear, a hacer escalas directamente haciendo música. Mi acercamiento al instrumento no fue técnico o teórico sino intuitivo y dinámico, eso marca la diferencia de cómo uno se enfrenta más tarde a la música.

¿Por qué el piano y no otro instrumento?

En realidad, empecé con el violín a los cuatro años. Al parecer cada vez que escuchaba un violín lloraba y mi madre – en ese empeño por darnos la oportunidad de crecer a través del arte – pensó que me emocionaba especialmente y me apuntó a una academia. Pero di con una profesora terrible que a mis cuatro añitos me decía que me iba a cortar los dedos si no tocaba bien… Hay todavía videos en casa donde estoy llorando y tocando el violín ¡pero llorando de pánico!
Fue la primera vez que tuve que sacar carácter así que, lejos de abandonar la música, lo que hice fue tirar el violín por las escaleras -literalmente-, y pedí comenzar con el piano.

¿En qué momento decidió que se dedicaría profesionalmente a la música?

Terminé la enseñanza reglada muy rápido -llegué a fin de carrera con 17 años-, y antes de terminar el instituto había decidido ya que quería dedicarme al piano. Pero si soy sincera, echo la vista atrás y no soy consciente de cuándo exactamente tomé esa decisión, fue algo que vino de manera natural y que quizá ni me pregunté en ese momento.

¿Qué habría estudiado de no ser música?  

¡Cuántas veces nos preguntamos los músicos los minutos previos a un concierto qué hubiéramos hecho o por qué elegimos esto! Pero lo cierto es que inicié este camino tan joven que nunca sé contestar a la pregunta. Teniendo en cuenta mis intereses, que casi todos pasan por contar historias o estudiar el ser humano y sus emociones, creo que hubiera podido hacer otras cosas. Pero lo cierto es que no imagino en estos momentos otra vida que no sea la que tengo hoy.

¿Cuál es el autor / obra que le gusta mucho pero no puede interpretar tanto como quisiera?

El repertorio escrito para piano es inmenso y tenemos la suerte de poder elegir qué queremos interpretar y cuándo. Hay veces que alguna obra o autor requiere más años de interiorización o de experiencia vital y hay otras que justamente lo contrario, la juventud resalta la frescura de la obra. Teniendo en cuenta esto, sé que hay repertorio para el que tengo que esperar a llegar a una madurez mayor, a que la vida pase y deje su poso y pueda enfrentarme a algunas obras de Schubert, Brahms, Beethoven o Bach de una forma más sólida, más reflexiva. Pero eso también es lo bonito, ir viendo, ir probando, ir conociéndose a uno mismo, dar la bienvenida a algunas obras en momentos en los que ya te sientes preparada para ellas o despedirse de otras cuando crees que ya no estás aportando nada más. A veces necesitamos tiempo para volver a según qué música, dependiendo de lo que hayas vivido con ella.

¿Qué rasgos la definen como intérprete? ¿Cómo se describiría musicalmente?

Me apasiona el sonido, todas las posibilidades y dinámicas que tiene un piano. Me gusta mucho el trabajo de imaginación del sonido, muchas veces tenemos que trasladar sonidos externos al piano e inspirarnos en la voz humana, sonidos de la naturaleza, de otros instrumentos… es increíble la relación mente-sonido.
También me encanta el ritmo, porque la música puede existir sin melodía, puede existir sin armonía, pero no puede existir sin ritmo.
No sé definirme como intérprete, creo que es mejor que me definan otros. No podría decir que soy solo una pianista romántica porque entonces ¿cómo definir mi relación con piezas más contemplativas y más espirituales o con la pureza de estructuras más clásicas?
Lo que sí es cierto es que cada obra que toco y que elijo tiene algo que me transporta. Para mí la técnica está simplemente al servicio de la emoción. Desde niña he buscado en la música la expresividad, enseguida me di cuenta de que la técnica por la técnica no vale para nada, no me impresiona. No soy una pianista acróbata: lo que pretendo ser es una pianista con un discurso emocional.

¿Qué es lo mejor y lo peor de la carrera musical?

Lo mejor, la música en sí misma, por supuesto, conocer el mundo, conectar con la gente, compartir la emoción, crecer interiormente. Y estar frente al espejo sin filtro, aunque también a veces eso es duro porque ves partes de ti que no te gustan. Pero, sin duda, creo que es la única manera en la que merece la pena vivir, con la honestidad y la valentía que eso requiere.
Lo peor, sobre todo en el mundo del pianista, es la soledad. Yo soy muy sociable, y aunque he aprendido a estar sola e  incluso muchas veces lo necesito, hay ocasiones en las que la soledad se hace difícil.
La exigencia que nunca termina o las preguntas que nunca se van a responder a veces también retumban en esta soledad. Es muy difícil que uno salga contento de un concierto; estás entrenado para buscar el siguiente nivel y a veces duele la insatisfacción constante. Somos enfermos del perfeccionismo.

¿Cuáles son sus hobbies, qué suele hacer en su tiempo libre?

Me gusta el cine, el teatro, el baile y el arte; me gusta ir a ver otros conciertos, evidentemente, pero fuera de lo que es artístico, me encanta cocinar. Como buena vasca, disfruto de la gastronomía y lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre es compartirlo con los míos, con mi familia y amigos. Esas sobremesas largas en las que poner el mundo, o al menos el nuestro, en orden.
Una de mis grandes aficiones es viajar.Viajar más allá de los conciertos, ¡de hecho  cuando viajo a nivel personal intento ir a sitios donde probablemente no me encuentre un piano! Mi último gran viaje fue África y fue realmente apasionante.

¿Cuál es su lugar favorito del mundo, dónde es más feliz?

Tengo varios lugares; me gusta volver a San Sebastián, aunque sea poco voy todo lo que puedo, tengo a toda mi familia allí. Me encanta el Sur de Francia o en realidad me encanta Francia en sí, con su romanticismo decadente y su aroma de bohemia. ¡Cómo me hubiera gustado vivir en París a principios del siglo XX!
Y siendo de mar, ya que nací y crecí en el mar y además soy piscis – mi elemento es el agua y rodeada de mar es donde me siento mejor -, hay una isla en el mundo cuya energía me atrapa y es Menorca. Procuro ir todos los años y disfrutar de su naturaleza salvaje, su gastronomía, su gente y sus aguas cristalinas que son para mí completamente reparadoras. Este año coincide además que estaré en el Festival d’Estiu de Ciutadella así que podré combinar la música con mi amor por la isla.

¿Qué le gustaría hacer y su profesión no le permite?

Soy consciente de que tengo que tener cuidado con algunas cosas como por ejemplo con el esquí; quizás  me gustaría jugar más a tenis, que lo hacía de pequeña y carga mucho las muñecas; pero no hay nada que realmente no me permita hacer. Soy de las que creen que hay que caminar por la calle sin pensar que te puede caer una teja, es decir, pueden suceder accidentes pero hay que vivir por encima de todo.

¿Practica deporte?

Sí, creo que es muy importante que los músicos practiquemos deporte para por un lado soltar la adrenalina que acumulamos con una vida tan activa y con momentos tan intensos como los conciertos,y por otro para fortalecer la musculatura. Nosotros tenemos un trabajo que es físico y que nos requiere muchas horas de un trabajo muy importante de espalda, brazos, e incluso de piernas, que son las que aguantan toda la tensión para que el tren superior esté libre, y para eso tenemos que estar tonificados. Desde hace un tiempo practico además de ejercicio cardiovascular, varias disciplinas de estiramientos y de respiración. Hay partes que son pilates o yoga, otros ejercicios que son más concentrados en respiración abdominal, en definitiva, trabajo todo lo que lo que son cadenas musculares. Intento ser bastante constante con ello, hacerlo siempre después de tocar y para cerrar el día, tumbarme en el suelo y respirar. El diafragma lo solemos tener contraído muchas veces también por el ritmo de vida que llevamos y ser capaz de soltarlo te cambia completamente.

Favoritos:

Una película: Qué bello es vivir.

Un libro: Depende del momento, ahora en mi mesilla está Sentido y Sensibilidad de Austen.

Una obra de arte: Difícil escoger una; me impresiona la perfección de Canaletto, los colores de Monet y Pisarro y la fuerza de Pollock.

Una ciudad: Nueva York.

Un compositor: Imposible escoger uno. Dependiendo del momento, Mozart, Beethoven, Schumann, Brahms, Debussy, Ravel, Scriabin, Mompou.

Un intérprete: De la historia reciente, Horowitz.

Una bebida: Un albariño bien frío.

Un objeto: No se me ocurre ninguno, soy muy poco apegada a las cosas.

Un viaje pendiente: Muchos. Mi sueño sería llegar a conocer el mundo. El viaje que estamos planeando fuera de “circuito musical” es Birmania.

¿Además de la música, qué le emociona, qué le llega al corazón?

Soy sensible a la emoción. Un libro, una peli, una obra de arte. Un paseo por la naturaleza. Los atardeceres. Los momentos con los míos. Ver pasear a ancianos de la mano. La vida.

 

Su  play list personal

Brahms – Intermezzo op.117 nº 2

Mozart – Concierto para piano y orquesta nº 20

Schumann – Des Abends

Madeleine Peyroux – Dance me to the end of love

Ravel – Concierto en Sol para piano y orquesta (segundo movimiento)

Mompou – Jeunes Filles au Jardin

Zaz – Je veux

Chopin – Concierto para piano y orquesta nº 1 (segundo movimiento)

Schubert – Sonata op. 960 (segundo movimiento)

Serrat – Aquellas pequeñas cosas

Zenet – Me gustas

Bebo Valdés y el Cigala – Eu sei que vou te amar

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