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Esta ciudad colombiana es la más innovadora del mundoMedellín, vida y arte en la calle

Donde antes reinaba el narco hoy es espacio de cultura y convivencia.

Medellín es el mejor antídoto contra el fatalismo.

Quién no ha oído hablar del cártel de Medellín y de Pablo Escobar. Hoy recorremos a pie las calles del barrio de Santo Domingo y de la Comuna 13, rebosantes de vida y color, escoltados por una chiquillería sonriente y vacilona, conscientes de que esto que parece tan natural ahora habría sido inimaginable hace diez, doce o veinte años. En los 80, en los 90, estos eran barrios “muy bravos”. En un instante uno pasaba de estar vivo a estar muerto; así, como si nada. Impensable poner un pie aquí, y mucho menos nosotros, turistas de paso. Con la pacificación y la desaparición de los narcos y sus sicarios, a Medellín le va a ocurrir lo que a Bilbao y a San Sebastián: que se va a llenar de turistas entusiasmados con la ciudad, su civismo y el carácter amigable de su gente.

Medellín nació a lo largo de las dos orillas del río Aburrá, también llamado río Medellín, que la atraviesa de sur a norte. De sur a norte circula también el metro, orgullo de los habitantes de esta ciudad que lo cuidan y mantienen como si fuese suyo, que lo es. Da gusto desplazarse en este metro elevado que tanto envidian nuestros amigos de Bogotá, hartos de los trancones de la capital. A partir de este valle, Medellín ha crecido reptando por las laderas que forman parte de la cordillera central de los Andes. Entrar y salir de un barrio cuesta lo suyo: las pendientes son pronunciadas, damos fe de ello.

La Comuna 13 y el barrio de Santo Domingo son dos barrios populares emblemáticos de clase baja subidos cada uno a una ladera. La mejora en el transporte y las conexiones ha servido para que la gente viva mejor: en el caso de la Comuna 13, un sistema de escaleras mecánicas permite a sus habitantes ir y volver del trabajo con comodidad; en el de Santo Domingo, el metrocable, un funicular que conecta con el metro, coloca a los habitantes del barrio a tiro de piedra del centro de la ciudad y del barrio de El Poblado, donde se encuentra la mayoría de hoteles, restaurantes y centros comerciales de la ciudad. Como resultado de estas y otras mejoras, Medellín fue elegida en 2013 “Ciudad más innovadora del mundo” en el marco del concurso City of the Year, organizado por The Wall Street Journal y Citigroup.

La Comuna 13
Aconsejamos ir en fin de semana. Entre semana y en horario laborable la gente se ha ido al trabajo y los chavales están en la escuela, con lo que el lugar pierde mucha gracia. Aunque siempre nos podemos encontrar con algun artista de Casa Colacho pintando un graffiti o guiando por el barrio a un grupo de turistas. También están abiertas las casas que anuncian hay crema. La crema aquí es un delicioso polo artesano con trocitos de mango y zumo de lima con sal. Y abierta está también la peluquería-barbería Your style, donde lo mismo te dibujan con máquina recortapelo una iguana que una tarántula gigante en la cabeza. Lo de Dani Alves o Neymar, en comparación, es de lo más discreto.

Barrio Santo Domingo
A diferencia de la Comuna 13, Santo Domingo no parece un barrio dormitorio, sino una pequeña ciudad dentro de Medellín, autosuficiente. Las calles están llenas a todas horas, hay centenares de pequeños comercios, asadores, peluquerías para perros, casas donde te hacen la mani-pedi, terrazas con sillas y mesas en plena calle, jugadores de dominó, tenderetes, puestos de cocina callejera, motos, taxis, buses, camiones de la basura, todos peleándose pacíficamente por un trocito de calle o de acera. En España acabaríamos todos de los nervios o a guantazo limpio, que si tu moto me ha pasado rozando, que si el basurero ha formado un tapón y tengo prisa…, pero aquí todo parece que se resuelve sin conflictos. Bajarse del metrocable en Santo Domingo, dar una vuelta por el barrio, visitar la Biblioteca España y subir luego en otro teleférico hasta el parque Arví es una manera sensacional de pasar el día.

Decíamos al principio que esta ciudad es el antídoto contra el fatalismo. Si Medellín ha podido con el narco, en Madrid podremos con la basura. Seamos optimistas.

Imágenes de Jesús Ramírez Palomo.

Una respuesta a Medellín, vida y arte en la calle

  1. Precioso artículo. Despierta en uno el ansia de conocer la ciudad que, sin duda, es maravillosa y merece la visita.

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