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1.160 CV enfrenados en el Circuito del JaramaAudi R8 vs Nissan GT-R: el combate del siglo

Enfrentamos a dos de los deportivos más bestias del panorama actual. La elegancia y finura del Audi R8 contra el músculo y la grandiosidad del Nissan GT-R.

Para los que todavía recuerdan con especial tristeza el combate protagonizado por Pacquiao y Mayweather, en elhedonista proponemos un peculiar enfrentamiento entre dos de los superdportivos más diferentes y radicales del momento. Dense prisa porque las entradas están a punto de agotarse para ver el verdadero combate del siglo, aquel que enfrena al Audi R8 y el Nissan GT-R. Let’s get ready to rumble!!

En el mundo del boxeo, no hay una categoría más prestigiosa que la de los pesos pesados. En ella, los púgiles más fuertes y capaces del planeta no solo se enfrentan para alcanzar la gloria, sino para convertirse en auténticas leyendas de uno de los deportes más antiguos de la historia de la humanidad. Nombres como el de Mohamed Ali, Evander Holyfield, Mike Tyson, Lennox Lewis o George Foreman, entre otros, son los que copan los lugares más destacados de este olimpo de la lucha.

Sin duda, el espectáculo aumenta cuanto más prestigio atesoran los protagonistas y por eso, en elhedonista hemos querido extrapolar dicha grandiosidad al sector del automóvil reuniendo dos de los deportivos que están llamados a marcar una época.

En un lado del cuadrilátero, con 1.555 kilos 215.000 euros de tarifa inicial y 610 CV, la finura de Ingolstdat, el Lamborghini vestido de bávaro, el Audi más potente que jamás se haya fabricado… ¡¡el R8 V10 Plus!! Y en el otro lado, con un peso de 1.770 kilos, un precio de 121.250 euros y 550 CV de potencia, el rayo japonés, el Godzilla de Yokohama, el deportivo del pueblo… ¡¡el Nissan GT-R Track Edition!!

Como no podía ser de otra forma, y para que el ‘combate’ fuera lo más justo posible, decidimos que el cuadrilátero fuera un lugar en el que ambos vehículos fuera capaces de demostrar todo su potencial. En este caso, el mítico trazado madrileño del Circuito del Jarama se convirtió en el ring particular donde se dieron cita nada menos que 1.160 CV de potencia. Let’s get ready to rumble!!

Intimidación japonesa

Si además de técnica, el boxeo fuera un deporte de intimidación, el primer asalto iría directamente a parar al Nissan GT-R Track Edition. En este caso en particular, se trata de una versión que se sitúa justo entre medias del GT-R ‘normal’ y de la versión NISMO. Un departamento, Nissan Motorsport, que también ha estado presente en el desarrollo de nuestro protagonista al haber realizado una serie de modificaciones para mejorar su comportamiento. Unos cambios que se centran en una puesta a punto específica del chasis, incluyendo una suspensión Bilstein Damp Tronic controlada electrónicamente con muelles y amortiguadores exclusivas, un sistema de frenado refrigerado por aire o una carrocería más rígida, dejando intacto el apartado mecánico (que sí se modifica en el GT-R NISMO al potenciar el motor hasta los 600 CV). Novedades que, hasta que no nos pongamos a sus mandos, no serán visibles.

En cuando a su aspecto, el GT-R no puede esconder lo que es: una auténtica bestia. En efecto, el modelo japonés tiene uno de esos diseños que no pasan desapercibidos, de los que provocan que los cuellos de los viandantes se giren a nuestro paso. Da igual donde miremos, todo está sobredimensionado: desde el gigantesco alerón trasero fijo, hasta los enormes faros delanteros que se extienden hasta la mitad del capó, sin olvidar las llantas Rays de aluminio forjado en color negro de 20 pulgadas, exclusivas para esta versión, que dejan entrever unas enormes pinzas de freno en naranja con la firma de NISMO en el lateral. Un semblante brusco y tosco que nada tiene que ver con el de su rival.

Sobriedad germana

La filosofía de Audi es totalmente opuesta. Si bien la segunda generación del R8 mantiene ese aspecto imponente, en comparación con el GT-R parece empequeñecerse por momentos. El modelo de los cuatro aros responde al típico estereotipo de deportivo de carreras, de esos que los niños piden a sus padres cuando entran en una tienda de juguetes: ancho, bajo y con una silueta aerodinámica para evitar que el viento sea un impedimento a la hora de avanzar.

Y aunque externamente no lo parezca, el R8 que tenemos antes nosotros es un vehículo completamente nuevo. Sí, puede que a simple vista parezca una evolución del que apareció en 2006 en lo que a diseño se refiere, con la salvedad de montar unos pilotos traseros más alargados, unas salidas de aire más prominentes o un morro más bajo y afilado que está delimitado por unos faros de nueva factura, pero lo cierto es que no es así. Ahora bien, según la marca, todo lo nuevo de este R8 se esconde en su interior…

Refinamiento vs rendimiento

Dicho y hecho. Situamos ambos modelos a la par, abrimos sus puertas y vemos qué nos ofrecen. Sólo hace falta un primer vistazo rápido para comprobar lo distintos que son ambos vehículos. Mientras que el GT-R recibe a sus (cuatro) pasajeros con un interior lleno de comandos, con un aspecto espartano y un tanto pobretón,  el del R8 es un culto al minimalismo, un adelanto al futuro. Aquí sí notamos la novedad del alemán frente a su rival y, aunque emplee algunas soluciones ya vistas en otros modelos de la marca, como el cuadro de mandos digital de 12,3 pulgadas que estrenó su hermano pequeño, el TT, dispone de otras que harán las delicias de los conductores más deportivos, como el botón rojo de encendido situado en el volante.

Ahora bien, entrar tanto en el GT-R como en el R8 es hacerlo en dos vehículos con ADN de competición. Así lo atestiguan los diferentes comandos que permitirán al conductor variar diferentes parámetros del vehículo. No obstante, la forma en la que los presentan también es diferente. El Nissan prefiere recurrir a una tira de interruptores situada en la parte baja de la consola central, mientras que el Audi opta por centrarlos en el volante- Es decir, mientras que uno busca el refinamiento y el lujo, el otro se decanta por la efectividad y el rendimiento.

Preparados, listos…

Pero más allá de su diseño, lo realmente importante es saber cómo se comportan. Como ya hemos comentado previamente, el trazado del Jarama ha sido el lugar de este encuentro. Un circuito que hace poco aprobó un proyecto de renovación, denominado Proyecto Jarama 2021, dividido en tres fases que tendrá como objetivo actualizar las instalaciones.

Tras finalizar la pertinente sesión de fotos que acompaña a estas líneas, decido que por ‘antigüedad’, el GT-R sea el primero en pasar por mis manos. Sólo hay tiempo para una vuelta. Situado en la pequeña recta de atrás, entre las curvas de Fangio y Varzi, me coloco en el confortable asiento del japonés y coloco todos los interruptores en el modo ‘R’. Bajo la palanca hasta la posición D, directa, piso el acelerador y… la respiración se me corta. En menos de una décima de segundo todos mis órganos internos parecen haberse fundido con el respaldo del asiento. La aceleración del GT-R es demoledora, no en vano los 2,8 segundos que tarda en llegar a 100 km/h desde parado le convierten en uno de los deportivos más rápidos del planeta.

A los pocos metros, además de comprobar su efectividad, también nos percatamos de lo seguro que resulta. Una percepción que nos invita a subir un punto el nivel. De ahí que en la siguiente curva, Farina, el coche nos ponga en nuestro sitio dándonos un pequeño ‘sustito’. Me vengo arriba, y decido desconectar los controles, un hecho que sólo es aconsejable si tienes unas manos preparadas para la acción y tu nivel de concentración es el más alto. En un instante, y con la sensación de que el vehículo sabe que es superior a nosotros, la parte trasera del GT-R empieza a deslizar, por lo que es necesario ‘controlarlo’ para no acabar en la puzolana. Sin habernos amedrentado pese al susto, seguimos empujando y realizamos a fondo la subida a Le Mans, sintiendo en nuestro cogote el empuje de los 550 CV cuando llegamos a las 6.400 vueltas, hasta que llegamos a Ascari, lugar en el que es necesario rebajar el ritmo por las limitaciones sonoras del circuito.

Una vez sorteada la zona de peligro, volvemos a la carga. El empuje del motor V6 biturbo de 3,8 litros sigue dejándonos si habla. Los 632 Nm disponibles desde las 3.200 vueltas proporcionan un nivel de exigencia muy alto, provocando que nos olvidemos de mirar la pantalla central que previamente hemos personalizado para que nos informe de las fuerzas G, de la velocidad, de la presión del turbo o del porcentaje de fuerza que imprimimos al acelerador o al freno. Seguimos ‘jugueteando’ con el excelente cambio de marchas, que gestionamos a través de las dos enormes levas fijas situadas tras el volante, al tiempo que seguimos peleándonos con la dirección para colocar los 4,67 metros de carrocería en su sitio.

Pese a acelerar fuerte y entrar alguna que otra vez ‘pasado’, el equipo de frenos permite afrontar con seguridad la siguiente curva, deteniendo los 1.740 kilos de peso en escasos metros. Se nota el trabajo de preparación de NISMO y, sobre todo, el apelativo que se la ha dado a esta versión pues el GT-R es un dominador del circuito.

Cambio de tercio

En plena recta de meta me espera el otro pujil, el R8, con sus luces de emergencia dinámicas (otro guiño tecnológico) conectadas. Salgo del GT-R para subirme al R8… aunque quizá, en este caso, sería más correcto que empleáramos el término ‘bajar’ ya que sus asientos están colocados tan pegados al suelo que parece que vayas a golpearte con él.

Rodeado de la finura y de la tecnología antes mencionadas, durante un segundo me meto en la piel de Neo, el protagonista de la primera entrega de Matrix. ¿Por qué? Porque he decidido elegir la pastilla roja para “quedarme en el País de las maravillas y comprobar hasta donde llega la madriguera de conejos”. Al instante, de los escapes deportivos (una opción que cuesta 2.505 euros) se desprende un bramido ensordecedor que inunda todo el habitáculo. Con el comando del Drive Select, elijo la opción Dynamic mientras que con el manettino inferior, el cual permite variar el funcionamiento del control  de estabilidad y de tracción, selecciono la opción dry.

Gracias al sistema Launch Control, los 1.555 kilos de carrocería salen como alma que lleva el diablo. Pese a la fuerte aceleración, la sensación de brusquedad es menor que en el Nissan. El registro oficial dictamina que el R8 necesita 4 décimas más para alcanzar los 100 km/h desde parado que el modelo japonés, incluso siendo 215 kilos más ligero. Ahora bien, el catalogado como el Audi más potente jamás fabricado, gracias a los 610 CV que entrega el motor V10 5.2 FSI, prefiere centrar sus esfuerzos en otro tipo de menesteres.

Comenzando por el propio bloque motor. Audi ha preferido mantener la aspiración natural en lugar de sucumbir a una sobrealimentación que está originando que este tipo de motores se encuentre en ‘vías de extinción’. Como todo buen coche de carreras, este propulsor no sólo pide que le lleven en un régimen de revoluciones alto, sus 560 Nm de par entran desde las 6.500 rpm y los 610 CV a partir de las 8.250, sino que al estar colocado en una posición central trasera insufla en tu nuca un sonido ensordecedor que genera una atmósfera de deportividad única. La marca de los cuatro aros también ha realizado mejoras en su dirección, ahora es eléctrica, y en su suspensión, con amortiguadores adaptativos.

Con dichas modificaciones, Audi ha conseguido un R8 conducible para cualquiera. Sí, el biplaza germano, pese a ofrecer 60 CV más que su rival, se muestra como un vehículo mucho más dócil de manejar. Para que se hagan una idea, al mismo ritmo que el GT-R y con los controles desconectados, donde el japonés nos exigía un nivel de concentración máximo al deslizar en exceso su eje trasero, el alemán parecía circular sobre raíles.

En este sentido, el perfecto trabajo realizado en su chasis, con un 40% más de rigidez que su predecesor, y un sistema de tracción total quattro revisado, que incorpora un diferencial central eléctrico capaz de enviar la totalidad del par a cualquiera de los dos ejes si nota una pérdida de tracción, le convierten en ‘el hijo que toda suegra querría tener’. Es suave, elegante y cuenta con un equipo de frenos carbocerámicos de serie que le confieren una capacidad de frenada encomiable, permitiéndonos el lujo de frenar casi en el último metro antes de la curva.

También para el día a día

Ahora bien, si es de los que prefiere dejar de lado cualquier trazada, curva cerrada o ausencia de límite de velocidad y opta por adquirir uno de estos coches para convertirse en la envidia de la urbanización e ir del trabajo a casa y de casa al trabajo en todo un superdeportivo, estas dos opciones también le podrán servir… aunque cada una con sus propias peculiaridades. Mientras que el GT-R se podría catalogar como un vehículo más práctico gracias a los cuatro asientos interiores (los dos traseros son aptos únicamente para niños) y a un maletero trasero de 315 litros (un Seat Ibiza tiene 292 litros), en carretera abierta su comportamiento se ve algo más comprometido dada la brusquedad del motor. Únicamente seleccionando la opción confort de todos los comandos, tendremos un vehículo noble de reacciones y muy cómodo en tramos rotos.

Algo parecido le sucede al R8 cuando ponemos el Drive Select en Comfort, que mejora la comodidad interna y rebaja la rudeza de su motor. Eso sí, en lo que a capacidades se refiere se encuentra un paso por detrás puesto que pese a haber optado por incluir una pequeña bolsa tras los asientos que permite transportar objetos de reducido tamaño, el deportivo alemán no destaca por su maletero frontal.

And the winner is…

Llegados a este punto, cabría esperar que eligiéramos un modelo pero dado que son dos vehículos tan diferentes, lo único que nos queda por decir es que, si tienes la suerte de contar en tu cuenta corriente con tal cantidad de dinero sobrante, lo mejor será que te guíes por tus instintos y elijas la opción que más se adapte a ti. Si eres de los que le gusta ir enseñando músculo, dando la nota y tiendes a ser algo más ‘bruto’, sin duda el GT-R será el que mejor te define, pero si por el contrario eres de los que intenta marca la diferencia sin alardear y se define como un tipo sensible, opte por el R8 para tenerlo bien aparcado en tu garaje…

Una respuesta a Audi R8 vs Nissan GT-R: el combate del siglo

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