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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Con Miguel Gayá

Es el “encantador de perros” español, con matices, y tiene claro que lo primero que un perro sano necesita es un buen líder. Sereno y firme.

Psicólogo especializado en etología canina –la ciencia que estudia el comportamiento del perro- se interesó por este mundo cuando adoptó a su primera perra, Tacha, una pastora alemán que había estado tres años atada a una cuerda de 1,20 m para cuidar una obra.

Más tarde llegaron Chandra y Kiba. Con ésta ha llegado a olfatear los rincones de su casa para intentar descubrir los matices de los olores ya que “en lugar de intentar humanizarles, tenemos que hacernos nosotros un poco perros. Tratar a un perro como perro es el mayor favor que podemos hacerles”.

Conocedor de los beneficios mutuos de la relación cánido-humano, recuerda que el simple hecho de acariciar a un perro sube los niveles de serotonina –la hormona de la felicidad- y pasearlo invita a conocer gente. Seguro. “Hace unos años el grupo de gente que nos hemos conocido paseando a nuestro perro por el barrio decidimos ir a cenar juntos. Nos juntamos más de 40 personas de entre 12 y 80 años con los más diversos intereses y de todas las tendencias políticas. Nuestro elemento común era que teníamos un perro”.  Tal vez el lema de la cena podría haber sido “por la tolerancia, ponga un perro en su vida”. Aunque quizá su lema favorito sea “nunca compres un perro en una tienda, por favor”. Ahora, además, Miguel ha empezado a trabajar con perros de terapia en el marco del Colegio Oficial de Psicólogos y de la Universidad Autónoma de Madrid.

Acaba de colaborar en una campaña contra “el toro de la vega” de Tordesillas. www.rompeunalanza.com

¿Quién tiene un perro tiene un tesoro?
El animal racional que es el ser humano ha puesto demasiado el acento en su parte racional, ha perdido contacto con la animal y en parte eso es lo que nos lleva a la patología. Los que vivimos con un perro reconectamos con eso y de ahí recibimos parte de su valor terapéutico.

Pero lo que yo veo es que lo habitual es humanizar al perro y no al revés. ¡Si ahora les vestimos y hasta les teñimos el pelo!
Mira la mayor parte de las patologías que surgen en el perro no existen en el mundo salvaje sino que son importadas del hombre. Y surgen cuando no dejamos al perro ser un perro porque queremos sustituir con el perro al hijo que se ha ido del hogar, al bebé que no llega…

Ya.
El perro debe conservar su espíritu de lobo porque no es que venga del lobo, es que es una subespecie del lobo. Si un caniche se cruza con un lobo tendría descendencia fértil, eso es lo que define a una especie.

Pero…
Los humanos estamos acostumbrados a interpretar el mundo desde un punto de vista antropocéntrico, el hombre como propietario del mundo. Pero en el equilibrio ecológico “la madre Tierra” es la que nos posee a todos y al romper ese equilibrio rompemos también nuestro propio equilibrio. Y en ese antropocentrismo hemos ideado que el hombre domesticó al perro y eso no es cierto.

¿Ah no?
No, fue un proceso simbiótico. Por carácter hubo una serie de lobos que empezaron a seguir al hombre para aprovechar los desperdicios que iba dejando por donde pasaba. Y el hombre se dió cuenta de que ese gran cazador que es el lobo le iba acompañando cada vez a menor distancia y con menor temor. Y aprovechó esa oportunidad para la caza. Esa es nuestra historia en común. Pero cuando el hombre decide humanizarle, eso es terriblemente dañino para el perro.

¿Qué es no dejar al perro ser perro?
No respetar la escala jerárquica (el humano ha de ser el líder) o relacionarnos con él hablándole hasta la saciedad con cosas como “te he dicho cien veces que no ladres a los vecinos cuando les vemos en el portal y…”. Y el perro se nos queda mirando alucinado y con cierto grado de frustración porque sabe que nos estamos comunicando con él pero no nos entiende.

Y ¿cómo hay que hablarle?
Utilizando su lenguaje que es más gestual. Por ejemplo, si queremos que nos siga, debemos dirigir la mirada hacia donde queremos que vaya porque ellos señalan con el cuerpo y no dando una charla.

Ya…
O si quiero indicar una actitud amistosa, le doy la espalda. Los primates lo hacemos mirándonos de frente pero los cánidos se retiran la mirada. En este binomio los perros han aprendido un montón de cosas nuestras –¡llegan a aprender palabras!- pero los humanos hemos demostrado una gran torpeza a lo largo de los años porque no hemos incorporado casi nada del lenguaje canino en nuestra relación con ellos.

¿Qué necesita un perro feliz?
Un líder sereno y firme, alimentación adecuada, cariño y sobre todo mucho ejercicio.

¿Destacas el ejercicio?
Sí porque tenemos un perro para satisfacer nuestras necesidades y no le damos lo que más necesita él que es ejercicio. A un yorkshire le podemos cansar con cinco vueltas a la manzana, pero a mi pastora alemán le regalo tres horas de ejercicio al día. Lo que para ella es buenísimo y para mí terapéutico.

Pues igual habría que hacer una campaña de sensibilización al respecto…
Sobre esto y sobre más cosas. Yo en este país haría otra para revisar la actitud de tolerancia hacia el perro. En muchas ciudades de Europa los perros entran en lo autobuses y en los restaurantes –donde además les ponen un platito de agua-. Pero aquí existen algunas personas con verdadero odio patológico a los perros y lo manifiestan. Te pueden gustar o no gustar y es respetable, pero no lo es el odio a los perros como tampoco el odio a los osos o a ningún ser vivo…

¿Por qué lo dices?
Recuerdo el día que me dieron el diagnóstico de cáncer de mi primera perra, Tacha. Cuando esa tarde salí a pasear, bastante afectado, un señor con el que me crucé empezó a decir “¡qué asco de perros! Y encima lo pasean por mi lado…”. Y aunque yo tengo la disciplina de no contestar ante estas expresiones, aquel día rompí la norma. “Mire –le dije- sólo espero que usted no enferme de soledad y un perro como éste le tenga que acompañar. Sólo espero que no tenga la necesidad de que un perro como éste busque drogas para ayudar a salvar a su nieto si entra en una adicción. Sólo espero que un perro como éste no tenga que ser el que le salve en un terremoto…” El perro lleva toda la vida a nuestro servicio y la ciudad tiene que ser más amable con el perro.

¡Guay!
Mira, un perro te enseña que no es necesario morder para frenar una conducta no deseada sino que es suficiente con enseñar los dientes. Te enseña a dormir la siesta a diario… y, sobre todo, a vivir el momento presente.

¿Cómo?
El perro tiene memoria –es capaz de no querer pasar por un sitio donde fue maltratado hace diez años y reconocerlo- pero te enseña que el ser humano es el animal más estúpido en ese sentido ya que es capaz de destrozarse la vida por lo que ocurrió en el pasado o por la preocupación por el futuro. Los psicólogos que tratamos perros y también personas nos damos cuenta de que ellos tienen una preciosa simplicidad y que se puede aprender.

¿Qué hace un etólogo canino?
Trato a perros con problemas de comportamiento teniendo en cuenta un enfoque sistémico.  El perro forma parte de un sistema y cuando tiene problemas, éstos son los problemas de la familia.

Y el trabajo de terapia con animales ¿en qué consiste?
El Colegio de Psicólogos de Madrid ha creado un grupo de trabajo para intentar regular la terapia asistida por animales y en este tipo de terapia el perro ofrece la mayor versatilidad porque no todo el mundo tiene un delfín en su vida ¿verdad? Además reconozco que no soy partidario de emplear animales salvajes en procesos de domesticación.

¿Con qué colectivos se puede emplear la terapia asistida por animales?
En concreto los perros están dando muy buen resultado con niños autistas, alzheimer, rehabilitación y fisioterapia, y también en ayuda y acompañamiento, como los perros que se están entrenando para despertar a un enfermo de diabetes si tuviera una subida de azúcar. Además, a mí me interesa especialmente la rehabilitación social, especialmente en centros penitenciarios, y aún más en centros de reforma. Los perros son un elemento estupendo de entrenamiento en habilidades emocionales, asertividad y autoestima.

Cuando alguien quiere poner un perro en su vida ¿qué aconsejas que haga?
Yo respeto que quien quiera un perro determinado lo compre, pero no en una tienda por favor. Que un perro esté en un escaparate de cristal es un disparate porque hay un período crítico que se llama “período de socialización” -entre la semana cuatro y la doce- y si es mal vivido en un escaparate, ese perro va a dar problemas de comportamiento ¡y complejos de solucionar! Un cachorro debe estar con la madre y la camada, y a partir de los dos meses con la familia de adopción, no en una tienda. Ahora bien, lo que yo recomiendo es adoptar a perros de asociaciones de recogida que están haciendo un trabajo impresionante, por cierto.

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