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“Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces, sí”. Oscar Wilde

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Pablo D’Ors

Es especialista en meditación zen. A sus libros y cursos se acerca un público creciente... y explorador de lo invisible.

Además de haberse mantenido fiel a la meditación zen durante varias décadas, Pablo D’Ors es novelita, ensayista y sacerdote en el hospital Ramón y Cajal de Madrid. Nieto de Eugenio D’Ors, nada más pisar su casa se aprecia el gusto por lo singular, tan propio de quienes han crecido entre artistas y talento. Y también se aprecia el gusto por los libros. No en vano a los 14 años ya sabía que quería ser escritor siguiendo su vocación (“mi voz interior”). 

“Lo elemental siempre es lo más esencial” dice mientras hablamos sobre la meditación. Y en esos parajes la respiración es la reina, porque el proceso de centrarnos en ella no resuelve, pero sí disuelve. Su trilogía “El amigo del desierto”, “El olvido de sí” y “Biografía del silencio” ha conseguido una excelente aceptación de público y especialistas. Este último título se acaba de traducir al portugués y va ya por su 7º edición. Empezamos a hablar sobre meditar…

…Y ahora llegas tú y nos dices que meditar no es reflexionar, que es otra cosa, otra experiencia. Así que si yo te digo que quiero empezar a meditar ¿por dónde me sugerirías que comenzase?
Te diría: Siéntate con la espalda recta. Cierra los ojos. Recorre mentalmente tu cuerpo para irlo relajando. Toma conciencia de tu respiración. Si te vienen distracciones, vuelve a tu respiración. Practica este ejercicio de silenciamiento diez minutos todos los días.

Hecho. Supongamos ahora que llevo un tiempo practicando. ¿Meditar me hará más libre? ¿Cómo sentiré esta acción en mi vida?
Normalmente estamos escindidos, eso es lo que nos hace sufrir. La meditación te va colocando en tu centro, que es la fuente de nuestra unificación. Sólo en ese centro podemos llegar a saber quiénes somos. Y sólo desde ahí nuestras acciones son realmente libres. Los principales frutos de la meditación son la claridad, la fuerza, la alegría y el amor.

Esto me trae a la cabeza un párrafo de “Biografía del silencio” que me ha impactado especialmente. Dices: “hoy sé que conviene dejar de tener experiencias, sean del género que sean y limitarse a vivir: dejar que la vida se exprese tal cual es, y no llenarla con los artificios de nuestros viajes o lecturas, relaciones o pasiones, espectáculos, entretenimientos…”. ¡Y esto contradice el concepto de buen vivir que tenemos interiorizado…!
Hemos identificado felicidad con bienestar. Personalmente no busco la felicidad, sino la plenitud, que es algo distinto. No se trata de evitar las sombras o huír de ellas –como se haría desde una filosofía del bienestar-, sino de atravesarlas y encontrar en ellas un camino para la propia realización. Por eso sería más adecuado hablar de bien-ser.

En esa realización, ¿hay un territorio interior que es luz, Trascendencia? ¿Me podré asomar a él con la meditación?
Cuando nos ponemos en silencio y quietud, lo primero que nos viene es la inquietud corporal; luego, la distracción mental. Acto seguido, las sombras o heridas del alma. Por fin, el núcleo de luz que somos. Dentro de nosotros hay un jardín del Edén, pero está en nuestro más profundo centro. Ahí es donde habita Dios.

Explícame eso de que la atención es la virtud máxima, es amor…
Simone Weil, pensadora judía y francesa, dijo que amor es atención. ¿Quieres saber lo que amas? Mira a lo que estás atento. La medida de tu atención por alguien es la medida de tu amor por él. La meditación es un ejercicio de atención a nosotros mismos. Cada vez que nos distraemos, es que no nos amamos lo suficiente. La oración es un ejercicio de atención a Dios. Cada vez que nos distraemos, es que para nosotros hay en ese momento algo más importante que Él.

En tu día a día, en las personas que te cruzas a lo largo de la semana ¿hay mucha distracción?¿o tal vez sientes que hay una sed de espiritualidad?
Percibo cada vez con mayor nitidez el anhelo de verdad, belleza y bien que hay en mis semejantes. Pero no tendríamos esa sed si no supiéramos de corazón que existe el agua, si de algún modo no hubiéramos probado su sabor. No tengo dudas respecto al carácter místico de los tiempos futuros.

¿Qué quieres decir con esta última frase?
Que tengo la impresión de que hay una sensibilidad cada vez mayor sobre el tema de la espiritualidad y va a ir creciendo de manera muy notable y muy notoria, bueno ya lo está haciendo. A mí no me extrañaría demasiado que en nuestras sociedades occidentales, las instituciones civiles (colegios, hospitales…) dieran también lugar al cultivo del espíritu y no sólo del cuerpo y la mente.

Cambio de tema porque no quiero que dejemos de hablar de tu actividad como sacerdote en el hospital. ¿Cómo es el mirar cada día a la cara a la muerte, a los moribundos, a los que se van…?
El enfermo no es un pobrecillo a quien compadecer, sino un espejo de tu propia indigencia. Algo se muere en el alma cuando un amigo se va, dice la canción. Un poco de ti se muere cuando alguien, quienquiera que sea, parte de este mundo. No son simplemente otros los que mueren: también tú estás muriendo en ellos. Sin mirar a la muerte a la cara, ni sabes quién eres ni puedes vivir una vida decente.

Creo que tú también compartes esa máxima de que al final sólo hay dos caminos, el de amor y el del miedo. ¿Qué encuentras más en las personas que acompañas en el hospital?
Por desgracia, encuentro fundamentalmente temor. Pero lo que les asusta no es morir, sino no haber vivido. El principal mensaje que nos transmite la certeza de nuestra muerte es la importancia de vivir lo más intensamente posible ahora.

¿Cómo es un lunes, por ejemplo, en la vida de Pablo D’Ors? ¿Cómo se compaginan tus múltiples facetas de meditador, escritor, sacerdote…?
Cada día es distinto: daría igual que describiera un lunes que un jueves. Durante algún tiempo pensé que tenía una doble vocación: la literaria o artística y la religiosa o sacerdotal. Hoy sé que ya escriba o escuche –que es para lo que he venido a este mundo-, doy respuesta a mi personal llamada. Hoy sé que silencio y palabra son las dos caras de la misma moneda.

Acabemos con este párrafo: “cuando se marchan los pensamientos y sentimientos, las imágenes e ideas, ¿qué es lo que queda? Queda lo que buscas”. ¿Dirías que, humildemente, tú lo has encontrado?
No es que haya encontrado, sino más bien que me he dejado encontrar. Sí, hoy puedo decir, con toda la humildad que se quiera pero también con toda rotundidad, que sé de lo que hablo cuando hablo de Dios, al menos en cierta medida. Él es el protagonista invisible de nuestras vidas, lo sepamos o no. Todos, aun el ser humano más detestable, somos destellos suyos. Habitar en esta sabiduría –aunque sea incipiente o pequeña- es el camino para la plenitud.

4 respuestas a Pablo D’Ors

  1. Rosario rabanal virtus dijo:

    Tras varios libros leídos de pablo d’0ors quisiera contactar con la asociación en Madrid ” amigos del desierto ” Como puedo hacerlo ..

  2. Isaura dijo:

    He conocido a Pablo en CONVERSACIONES DE SAN ESTEBEN (SALAMANCA),después de darme su correo,hoy no sé donde lo tengo guardado.

    Me gustaría felicitarle por su nuevo cargo.

    Lo mismo que deseo si me pasan su dirección hacerle llegar el libro que he publicado BALADAS DE LA DUDA

    Un saludo a Pablo, mi agradecimiento por aclarar dudas que sentía y reiterar la felicitación

    Saludos

    Isaura

  3. ISABEL VENTOS dijo:

    Me interesaria saber dónde hará Pablo d’Ors su ultimo retiro de meditación, lo conocí en una charla en la casa de la Espiritualidad de Barcelona y estoy muy interesada en el retiro.

    Agradecida

    ISABEL

  4. Beatriz Vicente Pecino dijo:

    He leido La Trilogia del Silencio, memha gustado muchisimo, la he divulgado, y se han comprado varios ejmplares, un exito total, nos podrian proporcinar el correo de Pablo d’Ors, gracias.

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