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“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”. Francisco de Quevedo

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Tomamos un negroni bianco con un viajero empedernidoEduardo Ruiz Cortés, el gentleman nómada

Quedamos con este gentleman cosmopolita en el Seagram’s New York Hotel at Only YOU para tomar un cóctel con Seagram's Gin.

Nací en Madrid y vivo en Madrid… el tiempo que puedo” comenta Eduardo Ruiz Cortés, Brand Ambassador & Internacional Director de Bodegas Finca la Emperatiz, un viñedo en La Rioja alta muy enfocado a vinos de finca y de altísima calidad, cuya primera propietaria fue nada menos que la Emperatriz Eugenia de Montijo. Aunque estudió Económicas y Empresariales lleva más de 16 años dedicado al mundo del vino y la gastronomía, su gran pasión. “He vivido en ciudades como Moscú, Bruselas y Tokio. He trabajado para varias bodegas de prestigio en España como Director Internacional y Relaciones Públicas”. Y habla seis idiomas.

Quedamos con él en la coctelería Dante que, temporalmente, ocupa el bar de del The Seagram’s New York Hotel at Only You. “Sí, conozco el bar Dante de Nueva York. Es un clásico al que me gusta ir a tomar una copa cuando estoy en Nueva York”. La última vez, hace tres semanas, para ser exactos. Porque si hay algo que caracteriza la vida de Eduardo es que es un viajero empedernido. Cosmopolita e independiente, lleva viajando desde muy joven cuando empezó a recorrer el Atlas y Anti Atlas de Marruecos. “Me colgué la mochila entonces y no he parado… Todavía me acuerdo de aquellos años, de la hospitalidad de las gentes bereberes en lugares muy remotos que compartían todo lo que tenían contigo. De aquí viene mi pasión por el desierto y el Sahara. Soy muy privilegiado de haber recorrido este territorio desde Dakar hasta El Cairo pasando por Mauritania, Níger, Libia … zonas en las que desafortunadamente es complicado viajar ahora.  Me quedo con el contacto con los nómadas mauritanos, el desierto rojo de la Tadrart en el sur de Argelia, el más bello que he contemplado o las inmensas dunas del desierto del Teneré en Níger; recuerdos y vivencias que están siempre presentes“, comenta Eduardo.

Entre sus aficiones, “los viajes -obvio-, la naturaleza, la gastronomía, la enología (descubrir nuevas regiones vinícolas (actualmente estoy realizando un máster sobre vinos de la región del Piamonte en Italia)”, comenta entre sorbo y sorbo de un Negroni Bianco preparado por la barman de Dante con Seagram’s Gin y vermú blanco entre otros ingredientes. Aprovechamos el momento para seguir hablando de viajes y, cómo no, de su ciudad recurrente, Nueva York.

Por su trabajo no para de viajar. ¿Qué es lo mejor y qué lo peor de su profesión?

Lo peor, los desplazamientos, los aeropuertos, los controles de seguridad, los retrasos uffff , lo llevo muy mal a pesar de llevar viajando tantos años. Lo mejor sin duda es la diversidad de personas de distintas nacionalidades y culturas con las que trabajo y me muevo presentando nuestros vinos. La posibilidad de acceder a una hostelería de calidad cada vez mejor en más de 30 países y aprender cada día de mi profesión y de la gente que me rodea.

¿Qué países/ciudades le resultan más atractivos y por qué?

Yemen por su autenticidad, estuve hace 10 años y me fascinó. No hay ningún país que me haya hecho transportarme en el tiempo como el Zoco de Saana o los rascacielos de barro de Hadramout. Me da muchísima pena lo que está ocurriendo en estos momentos, por las carencias y necesidades de la población.
También Lisboa, Estambul, Tel Aviv, Hong Kong, Tokio y por supuesto Nueva York. Una dosis potente de “diversidad-energía-gastrononía” es esencial y estas ciudades reúnen estas características.

¿Confirmado entonces que una de sus ciudades preferida es NY?

Efectivamente, llevo viajando a NY desde hace más de 15 años al menos tres o cuatro veces al año.

¿Cuándo la ha visitado por última vez?

Hace tres semanas de hecho.

¿Qué encuentra allí que no hay en otras ciudades?

Sobre todo una diversidad y dinamismo único que no hay en otras ciudades incluso igual o más cosmopolitas si cabe (Londres, Berlín …)

¿Cómo es la ciudad?

La ciudad está hecha de pequeños países cada uno con su cultura, su gastronomía, su gente … No le presto tanta atención a la parte arquitectónica o física de la ciudad, sino sobre todo a la energía que cada manzana te aporta y digo cada manzana porque muchas veces es un cambio continuo de escenario en un especio tan concentrado.

¿Cuáles son sus lugares preferidos? (barrios, restaurantes, tiendas, paseos…)

Después de tantos años me he vuelto muy “extremo” en la medida en que cada vez me gusta más el lado más “west” y el lado más “east” de la ciudad, sobre todo este último. El Low East Side me fascina con sus tiendas alternativas, miles de pequeños restaurantes de todas nacionalidades donde tomar unos platos exquisitos sin que el bolsillo se resienta, entre otras opciones.

Me quedaría con muchos restaurantes en NY, pero si tuviera que elegir uno sería Mr. Chow (324 E 57th St.), la calidad de su comida asiática, la elegancia del local y un ambiente genuinamente neoyorquino lo hacen excepcional sin olvidar la excelente carta de vinos y sus grandes Cabernets de California.

Entre los hoteles, sin duda el Nomad tanto para alojarse como para tomar un buen cocktail. Balthazar sigue siendo un clásico fantástico para el brunch y dejarse ver, que no hay que perderse y eso sí, reservar con tiempo

¿Y el mejor gin tonic?

El mejor Gin Tonic en el Salón de Ning en el rooftop del Hotel Península. A partir de aquí, estás en la ciudad que nunca duerme ….

¿El mejor lugar para tomar un gintonic en otras ciudades del mundo?

Madrid – Del Diego.

Lisboa – Vestigius.

Estambul – The Marmara Pera Rooftop.

Hong Kong – G & T Cocktail Bar.

Tokio – Musashi.

¿Podría ‘programarnos’ un día, de la mañana a la noche, en la vida de un gentleman que vive en NY?

Si te gusta el deporte la mejor forma de empezar el día es con una buena carrera. Personalmente me decanto por el West Side sobre todo bajar corriendo de la calle 50 hasta casi la 14. Las vistas impresionantes de New Jersey, los antiguos almacenes, muelles, la puesta de sol por la tarde …

Después de un buen desayuno (el barrio de Tribeca con sus muchas opciones me gusta por las mañanas porque está más tranquilo y se puede apreciar mejor y sobre todo los domingos con un ambiente muy familiar) voy a hacerme la barba a Tommy Guns (138 Ludlow St.). El local es muy simpático y del personal se aprenden historias muy divertidas de NY. Siempre he pensado que las barberías reflejan muy bien el carácter de las ciudades y sus gentes sobre todo más en Europa y Oriente Medio.

En NY no faltan buenas exposiciones y antes de comer merece la pena visitar algunas de ellas bien sea en el Metropolitan o en en el MoMa. Otra opción muy recomendable es el Whitney Museum.

Después de unos exquisitos Ramen en la parte oeste del barrio de Hells Kitchen (muy recomedable Totto Ramen 366 W 52nd St) no puedes dejar pasar ir de compras. Soho, Low Side o si prefieres una opción más clásica y menos alternativa y el bolsillo lo permite, Jeffrey sin duda en el Mid Town.

Para terminar el día, una copa y cena en Employees Only (150 Hudson St.) en el West Village.

¿Qué lugares de Madrid son los más neoyorkinos?

Del Diego, la terraza del Urban o del Me Melia en Plaza de Santa Ana.

Cuando tiene nostalgia de New York… ¿qué hace?

Preparar la siguiente agenda …

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