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Situada al norte del país, en la localidad de KidahoRubén Valbuena y su quesería solidaria en Rwanda

Rubén Valbuena, de Granja Cantagrullas y Quesería Cultivo, impulsa este proyecto que es posible gracias al diálogo entre el gobierno de Rwanda y la Unión Europea.

Rubén Valbuena es autor de unos quesos que nuestro paladar se resiste a olvidar. Junto a su compañera de vida, Asela, construyó con tus propias manos su casa y su quesería en Ramiro, un pueblo de Valladolid. Las grullas les trajeron recuerdos de la infancia y decidieron bautizarla como Granja Cantagrullas.

En poco tiempo, conquistaron las mesas de los mejores restaurantes y también al comprador de la calle. De hecho, en Madrid, junto a otros emprendedores, que tampoco dejan de soñar, inauguraron Quesería Cultivo. En los últimos meses, lejos de bajar la actividad, este joven de sonrisa sincera viaja con frecuencia a África. Nos cuenta por qué. 

¿Qué te lleva últimamente a África?
Una quesería. Es solidaria en origen, pues ha sido financiada con fondos para la cooperación. Pero aquí, en Rwanda, hago un esfuerzo importante para tratar de hacer entender al gobierno y a los trabajadores la necesidad de hacer viable este proyecto desde un punto de vista económico. Hay que romper los lazos de dependencia. Hay que generar modelos reproducibles. Tenemos que esforzarnos para que estas plantas que ayudamos a poner en marcha funcionen de verdad y supongan focos de dinamismo.

Cuéntanos, ¿cómo surge el proyecto, dónde se sitúa y en qué consiste?
Su nombre es Burera Dairy, es el fruto del diálogo entre el gobierno de Rwanda y de la Unión Europea, pues ha sido ésta quien financió hace unos años el equipamiento necesario para que esta fábrica sea hoy una realidad. Situada al norte del país, en la localidad rural de Kidaho, está a los pies del volcán Muhabura, el más septentrional de la cadena de volcanes Virunga. Es decir, apenas media docena de kilómetros con la frontera de Uganda y muy próximo al Congo. Así es como en 2015 arrancan las primeras pruebas en este obrador que tiene por objeto constituir una planta piloto modelo para promover el tejido productivo en el país.

¿Fuiste tú el ideólogo o surgió, quizá, de una conversación espontánea con otras personas, o fue un proyecto muy pensado que te propusieron a ti?
Antes de inaugurar la quesería me llamaron para ayudar a poner en marcha las distintas líneas de producción, la idea inicial era la de estar presente asistiendo en el arranque. Una vez en el país, el gobierno a través de uno de sus ministerios nos pidieron asistencia para la formación del personal, trabajo en el que ahora estamos inmersos.

¿Por qué Rwanda?
Hubo un interés gubernamental por desarrollar esta pequeña fábrica. Hay una solicitud, una voluntad local por llevar a cabo el proyecto. No se trata de una acción que nace en el lugar del donante y que aterriza en tierra de nadie. Hace años que en el país se observa un crecimiento considerable de la cabaña de vacuno. Aunque el entramado ganadero se sustenta en micro explotaciones, pues se trata de cabañas muy reducidas de entre dos y cuatro cabezas por familia, hay un excedente de leche cada vez mayor.

Las primeras queserías artesanas, muy precarias, nacen hace una década a partir del influjo de unos monjes trapenses belgas que viven en Congo y que hacen queso para consumo propio. Enseñaron a algunas personas que luego se han decicido a montar sus propias queserías. Así es como el gobierno de Rwanda se decide a montar una quesería modelo desde la que irradiar buenas prácticas y saber hacer.

¿Y por qué queso?
En el país no hay una tradición quesera, pues no ha habido un excedente suficiente. Sin embargo, sí se consumen leches fermentadas desde hace décadas. Existen documentos citados por informes de la ONU en los que se habla de la existencia de leches fermentadas hace decenas años, alguna de ellas conocida aquí como Ikivuguto. Y precisamente en Burera Dairy se ha previsto el desarrollo de una línea de producción de esta leche fermentada, pues el mercado para este producto es mucho mayor que el del queso. En la quesería ya nos encontramos elaborando Ikivuguto, que es el producto estrella de la planta.

El incremento dramático de la producción de leche en el país, que entre 1999 y 2015 ha pasado de 100mil a 600mil toneladas, ha motivado el interés por desarrollar un un tejido productivo para transformar la leche producida. Ahora resta hacer un importante esfuerzo para abrir un mercado que no existe y que seguramente tiene un poder adquisitivo bajo o muy bajo.

¿Cuántas personas trabajan y qué supone para ellos?
En este momento, son un total de 9 personas en la planta, para quienes poder trabajar en el único espacio manufacturero de la región es un privilegio. La oportunidad de tener un trabajo remunerado, de aprender un oficio que tiene un importante potencial y el ser partícipes en el principal foco económico y de desarrollo de la zona supone un verdadero sueño.

¿Ellos tenían alguna idea o conocimiento previo vinculado a la elaboración de queso?
Una de las personas que trabaja en la quesería aprendió a hacer queso con los monjes trapenses que antes mencionaba. Tiene cierta experiencia, pues ha trabajado en dos pequeñas queserías en el país, una de ellas próxima a Kigali y la otra próxima a Musanze. Ha sido muy importante para el desarrollo del proyecto, pues ha sido quien ha liderado todas y cada una de las elaboraciones. Se llama John Nkuriying. El resto no tenían experiencia previa, aunque he podido disfrutar con el rápido y ávido aprendizaje de alguno de ellos, como Noel Noyosenga o Laurent Nsabimana.

¿Qué ha supuesto en la zona este proyecto? ¿Cómo fue la acogida?
Pues al principio me imagino que para los locales fue como recibir una nave espacial. De repente, en el centro de una pequeña aldea en una encrucijada en el corazón de África donde las edificaciones más altas tenían tres metros, se erigía un nuevo volumen que alcanza los 10 metros a la cúspide.

Con el paso del tiempo la percepción del proyecto fue cambiando en la medida que hubo oferta de empleo. Sin embargo, los vecinos aún no terminan de entender la necesidad de un espacio tan amplio, limpio, con maquinaria construida en acero inoxidable, el que los trabajadores se cambien cuando entran a trabajar…

Ábrenos el apetito, ¿qué tipo de productos elaboráis ya en Rwanda?
El Ikivuguto es el producto estrella. La leche fermentada de leche de vaca es el producto más familiar y reconocible para la población local. La mantequilla y la nata fermentada son, para mí, las mejores elaboraciones de Burera Dairy. Disfruto haciendo tanto una como la otra, y más aún cuando las unto sobre una tostada en el desayuno.

Hacemos, además, cuatro tipos de quesos, de los cuales tres son pastas prensadas y uno de ellos es una pasta blanda de corteza enmohecida con un moho muy conocido en Europa, como es el Penicilium candidum.

¿El proyecto es más ambicioso?
Burera Dairy se ha instalado en la misma finca donde se encontraba ya un centro de recolección de leche financiado por la agencia para la cooperación de los Estados Unidos. La idea de estos centros es favorecer el desarrollo de territorios seguros para la inversión, que puede resultar en una ganadería sólida y con perspectivas.

Nadie va a hacer ningún esfuerzo en desarrollar una ganadería como negocio si no tiene cierta seguridad en la venta de la leche. Así mismo, los centros de recogida de leche, en la medida que vayan consolidándose, deben ir dando lugar al surgimiento de pequeños centros de transformación.

¿Los productos sólo se comercializarán allí?
De momento toda la producción se comercializa en el entorno de la quesería. En cuestión de semanas se podrá vender en la capital, en Kigali. Y precisamente la semana que viene recibimos la visita en la quesería de la Ministra de Comercio para establecer un plan de trabajo que nos permita la exportación a la vecina Uganda.

Por otro lado, desde Quesería Cultivo, estamos haciendo un esfuerzo con el Gobierno de España para intentar salvar las barreras administrativas que existen para importar queso desde Rwanda. Poder vender en España, y en Europa por ende, sería una oportunidad para garantizar unos mínimos en las cantidades transformadas aquí.

Sabemos que eres alguien incansable, un trabajador nato, así que no te preguntaremos por el esfuerzo que este proyecto te supone. Te preguntaremos, sin embargo, qué satisfacciones te ha provocado y provoca.
Ver nacer este proyecto y contribuir en su desarrollo supone una experiencia inolvidable para mí. A pesar de los mil problemas a los que aquí hemos hecho frente, de las dificultades varias y las sorpresas, las satisfacciones personales eclipsan todo pesimismo o sensación de desesperación. Había tenido experiencias en el ámbito de la cooperación en otros países, pero no en África. La oportunidad de compartir nuestro saber hacer, así como ideas y experiencias, creo es fundamental para construir una sociedad fundada en relaciones justas y equilibradas. Todos deberíamos tener experiencias como ésta.

Si a nuestros lectores, les interesa este proyecto, ¿Existe alguna forma de contribuir?
Estamos reuniendo dinero entre varios amigos y conocidos para financiar el viaje de un excelente quesero, que también es amigo, para que pueda venir durante un par de semanas a contribuir con sus experiencias al desarrollo de Burera Dairy. Si hubiera alguien interesado en contribuir, aunque sea con cantidades modestas, puede ponerse en contacto con nosotros a través de correo electrónico: clara@queseriacultivo.com, ruben@queseriacultivo.com

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