El Hedonista El original y único desde 2011

“¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!”. Mario Benedetti

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La Agenda Secreta

Anabel Vázquez

Genio, figura y mucho talento. Para nosotros tiene todo lo que debería tener un periodista del moderno lifestyle. Su agenda, para guardar a buen recaudo.

Por su olfato -fino, delicado, certero- hemos descubierto rincones del mundo en los que jamás hubiéramos reparado. Por su manera de mirar -curiosa, inquieta, original- hemos aprendido que otro periodismo es posible. Por su modestia -real, desafectada, sincera- comprobamos que la cultura bien llevada es la única deseable. La admiramos y la adoramos; por eso su visita es un honor.

Maga (¡ay Rayuela!) de las mil piruetas, en su baúl guarda historias y promesas de hedonismos posibles que comparte en medios como Vanity Fair, Condé Nast Traveler, Vogue Mexico o Dominical. Tiene su propia -y exitosa- empresa online, Laconicum, y trabaja como consultora freelance de comunicación y branding.

Cuestionario:

Museo y un pintor/escultor/fotógrafo/artista:
Soy una clásica. Fuera de España el MoMA (Nueva York). Está ligado a mi vida y tiene la escala adecuada. En España me gusta el Prado. ¿Artistas? Sin ser muy original: Zurbarán, Matisse, Ribera, Velázquez, Giacometti, Cy Twombly, Sophie Calle, Bill Viola

Película:
Decidir una sola es una tortura que no merezco. Aquí va una lista emocional: El Apartamento, Jules et Jim, Encadenados, Maridos y Mujeres, El Secreto de sus ojos, Vania en la Calle 42, Las Mejores Intenciones, La Semilla del Diablo, Dos en la Carretera, cualquiera de Billy Wilder, Tati, Rohmer, Louis Malle, James Gray…

Libro:
Rayuela (Julio Cortázar), porque cuando lo leí, hace mil años, me voló la cabeza; sigo abriéndolo de vez en cuando al azar, por cualquier página. Leo mucha novela anglosajona contemporánea, a gente como Franzen, Eugenides, Junot Díaz, Julian Barnes, Kureishi. No leo nada que no me guste mucho: soy una abandonadora de libros en serie.

Canción, un disco:
Cualquier copla, bolero, fandango, tango. Me gusta la música popular de España y América Latina. Aunque últimamente escucho en bucle a Lennon y su “Oh, my love”. Musicalmente soy muy obsesiva.

El plan perfecto:
Estar con alguien querido o estar sola, rodeada de silencio.

En su frigorífico/despensa siempre hay…:
Buen queso, buen jamón, buenos tomates. Agua fría y vino blanco.

El restaurante que no falla:
En Madrid voy mucho a De María. Tiene buenas proteínas, servicio y acústica. También me gustan El Club Allard, el Petit Bistrot, Naomi, Sudestada y La Panamericana.

La bebida:
Vino. Bueno. In vino veritas. Me dejo llevar por mi amada y mensual Enolobox.

Un cóctel:
Me interesan poco. Eso sí, mi Campari Naranja tiene una cierta y merecida fama local.

Una ciudad:
¿Una? ¿Qué he hecho yo para merecer estas restricciones? Nueva York, Mexico DF, Marrakech, Tokio, Madrid… Mis ciudades están ligadas a mis recuerdos.

Un hotel:
Soy una hotelófila sin remedio. La Mamounia (Marrakech), Mandarin Oriental (Tokio), Joy´s Camp (Kenia) o el Downtown (Mexico DF). Sueño con el Amangiri de Utah. Acabo de volver de Le Bristol, en Paris. Oh, Le Bristol.

Un rincón (secreto) para desconectar:
Mi perfecta habitación. Más secreto, imposible.

El viaje pendiente:
Quiero ir al sur de Estados Unidos, a lugares como Charleston, Savannah, Austin, St Louis. Demasiadas novelas y películas…También sueño con volver a Kenia y siempre quiero escaparme a Japón, Paris, el sur de Francia, el Alentejo o Nueva York. Me gusta repetir destinos, no soy una viajera de las que ponen chinchetas en el mapa. Hay lugares que no me interesan, en este momento de mi vida, nada.

Un perfume:
Soy una obsesa de las fragancias además de una infiel con ellas; esta combinación es letal. Suelo tener uno de base (nunca dura más de un año) y otros satélites que uso en diferentes ocasiones siguiendo protocolos absurdos que me impongo. El de base, ahora, es la Cologne du 68 de Guerlain. Los satélites son el Eau de Sisley 3, Amber de Prada, Miss Dior y la Nouveau Cologne 4711 y una colonia que compro en Mexico, en Sanborns, llamada Lluvia de la Selva. Acabo de descubrir Orange et Lemons say the Belles of St. Clement´s, de James Heeley, que tiene nombre de nana inglesa.

El cosmético de tratamiento:
Muchos. Tantos. Todos. Estoy viviendo un romance con La Potion Infinie (Argenthum Apothecary) y el Face Oil de Ila Spa.

Una rutina de cuidados:
Todas las posibles. Las rutinas me calman. Me embadurno de aceite después de cada ducha y de crema todas las noches.

Un truco que nunca falla:
Una buena ducha y labios rojos. Y sonreír.

¿Cómo define su estilo?:
Ojalá tuviera un estilo tan claro como para poder definirlo. No soy, y nunca he sido, una chica de vaqueros y camiseta. Me gustan los vestidos negros, las camisas blancas, los jerseys masculinos de cashmere, los zapatos de Prada y enseñar las piernas. De mayor quiero ser como Diana Vreeland o Anjelica Huston y ahora como Tilda Swinton, pero no me sale.

Última adquisición para su armario:
Un vestido de Carven, unos zapatos de &Other Stories, una parka en Uniqlo y unos botines plateados en Printemps tan absurdos como fabulosos.

Un complemento imprescindible:
Un chal verde, enorme y acariciante, que me alguien me trajo de la India.

La marca a la que es fiel:
Me gustan COS, J. Crew, &Stories, Uniqlo, Prada, Celine, Nike y Margiela. Me gustaría decir que soy fiel a Dries van Noten, pero no es cierto. Me temo que solo soy fiel, fiel de verdad, a Amancio Ortega.

Último regalo recibido:
Tengo mucha suerte: recibo muchos regalos. Una silla cargada de historia.

Último regalo que ha hecho:
Me encanta regalar. Una camiseta de Gap para mi preciosa microsobrina Julieta.

¿Qué locura(s) se permite?:
Si hablamos de consumo pocas, soy muy cerebral. Fuera del ámbito del consumo, todas las compatibles con ser así de cerebral. Bastantes. Me gusta rodearme de gente con un punto de locura. Sigo a Kerouac: “the only people for me are the mad ones, the ones who are mad to live, mad to talk, mad to be saved, desirous of everything at the same time...” (“la única gente para mí son los locos, los que están locos por vivir, locos por hablar para salvarse, deseosos de todo al mismo tiempo…)

Un capricho reciente:
No soy caprichosa. No sé si es una suerte o una desgracia.

¿Algo más que desee añadir?
¿Puedo repetir todo esto, de nuevo, con otras respuestas diferentes?

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