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Promueven la solidificación de las cenizas del fallecido, convirtiéndolas en un prisma de cuidado diseñoIñigo Zurita y Bruno Mezcua, de Omneo Group

Un consultor estratégico y un escultor crean una empresa para 'resucitar' el sector funerario.

Permítannos el chiste: el sector funerario está muerto, o estaba hasta que llegaron ellos. Estos dos socios, Iñigo Zurita y Bruno Mezcua, el primero con una larga carrera como consultor estratégico y el segundo escultor con obra expuesta en España y el extranjero, han desarrollado la primera gran innovación en décadas. En concreto, desde el desarrollo del proceso de incineración en los años 70. A diferencia de las habituales ‘ocurrencias’ que se escuchan habitualmente –ya saben: mandar las cenizas al espacio, crear joyas con ellas…–, nos encontramos con una idea que promete llegar muy lejos como negocio.

La empresa se llama Omneo Group y venden omneos, consistentes en la solidificación de las cenizas del fallecido, convertidas en un prisma de cuidado diseño el cual se recuesta en un estuche de aluminio, cuyas líneas transmiten la misma sensación de pureza. A su vez, está vinculado a una plataforma web, www.omlime.com, donde se guarda la memoria de la persona a través de textos, imágenes y vídeo. Se trata de un proyecto, digamos, de lujo asequible, pues tiene un precio inferior al de la tumba, el nicho o el columbario (nicho donde se custodian la urna de cenizas), y transmite a su vez mucha presencia y dignidad. Desde luego, no se parece en nada a lo que estamos acostumbrados a ver en los cementerios y ese es precisamente su fuerte. ¿Estaremos ante el Apple del sector funerario?

– ¿Qué ofrece vuestra empresa en un mundo tan poco atractivo, a priori, como el sector funerario?
Omneo Group surge para dar una respuesta en un lenguaje acorde al sentir actual a un momento tan delicado como el fallecimiento de un ser querido. Esta se plasma en un omneo, que al eliminar lo superfluo y reducirse a la esencia, conecta con el sentir actual. En la red social www.omlime.com se reúnen los recuerdos de nuestros seres queridos. Así, las nuevas tecnologías sirven como soporte emotivo en los momentos más difíciles.

– ¿Dónde nace una idea así de original? ¿Está ligada a una experiencia personal?
Nace mientras Bruno, que estudiaba Bellas Artes, trabaja en el cementerio de La Almudena para sacarse un dinero extra; su padre trabajaba en el sector funerario. Ahí vio que la muerte y su liturgia se habían quedado ancladas en unos ritos con los que ya no se identifica la sociedad. Además, constata el serio problema de espacio que tienen los cementerios, a lo que un omneo también da solución gracias a sus contenidas medidas y a que se puede custodiar en unos soportes diseñados al efecto que ahorran mucho espacio sin que por ello se pierda la solemnidad que exige la situación. El caso es que Bruno decidió desarrollar primero su carrera como escultor y fue hace tres años cuando saca la idea del cajón. Nos asociamos y montamos la empresa.

– Parece que la muerte se ha quedado anticuada.
La muerte no se queda anticuada ya que es una parte más de la vida, pero sí es cierto que la sociedad actual teme a la muerte como ninguna otra en el pasado. En consecuencia, le ha dado la espalda, negándola, cuando es parte indisociable del ser humano. “Si quieres soportar la vida, debes estar dispuesto a aceptar la muerte”, aconsejaba Sigmund Freud. Es necesario, por tanto, volverla a mirar de frente, pero con un nuevo lenguaje, en sintonía con el tiempo que nos ha tocado vivir.

– ¿Qué equipo es necesario para llevar adelante esta idea?
Empezamos los dos, Bruno e Iñigo, que seguimos como socios de referencia. En Estados Unidos se ha unido al proyecto, también como socio, Christian R. Crews, quien se encarga de nuestro plan de expansión en América. Además, tenemos colaboradores de confianza en los diversos campos en los que trabajamos: diseño, ingeniería, tecnología, web… Elaborar un omneo no es complicado en términos de mano de obra; lo difícil ha sido dar con el método y diseñar la maquinaria adecuada. Todo ello lo tenemos patentado.

– ¿Qué dificultades encontrasteis en los inicios?
Omneo es 100% innovación. No se trata de una mera ocurrencia, y para llegar hasta donde estamos ha sido preciso muchos ejercicios de prueba y error. La idea estaba clara desde el principio, pero pulirla ha costado muchas horas de esfuerzo. Quitar cuesta mucho más que añadir, y aquí no hemos dejado que nada sobre; hemos sido muy meticulosos en los detalles y creemos que todo aporta en nuestro proyecto.

– ¿A qué tipo de público os dirigís? ¿Calará en un país de tradición mediterránea como España?
En realidad, nos dirigimos a todo el mundo, precisamente porque queremos conectar con la sociedad actual, y la muerte, como es obvio, afecta a todos. Es verdad que al tratarse de una nueva idea, al principio llegaremos a gente de mentalidad más abierta. Aunque ya nos hemos llevado muchas sorpresas.

– ¿En qué países comercializáis vuestro proyecto?
Vía web y comercio electrónico, en todos. En España nos comercializan, además, los propios cementerios y las compañías metidas en el negocio de los seguros de deceso; son los primeros interesados en vender omneos por lo mencionado antes: aportamos innovación y una gran solución a la falta de espacio en los cementerios. En Estados Unidos y resto de América hemos comenzando a implantar esta misma red comercial, adaptada a las peculiaridades de cada zona. Ya nos hemos presentado en las principales ferias del sector y la expectación ha sido máxima. La verdad es que la acogida del proyecto ha superado las mejores expectativas.

– ¿Qué satisfacciones habéis encontrado? ¿Merece de verdad la pena meterse en una aventura de este nivel?
Desarrollar un proyecto propio creemos que es la máxima meta a nivel profesional. Pero hay que ser fuerte. Es un carrera de largo aliento y hay que estar a todas; siempre surgen frentes que resolver. Lo bueno es que nos reímos mucho. Hay mucha complicidad entre nosotros.

– ¿Qué consejos daríais a otros que, como vosotros, quieran montar su propia empresa?
Lo primero es que haya una buena idea y complementariedad entre los miembros del equipo. A partir de ahí, toca mucha perseverancia y trabajar muy bien la red de contactos, porque solo no llegas a ninguna parte. Un poco de suerte tampoco está mal, siempre que cuando llegue reconozcas que es eso, suerte.

– ¿Montasteis la empresa que queríais o la que pensasteis que era rentable? ¿Volveríais a meteros en una aventura similar?
Todo encajó: la idea era única, una absoluta innovación en el sector, y por eso confiamos en que resultará rentable. Una prueba de que será así ha sido la excelente respuesta entre inversores. Respecto a la segunda pregunta, solo decir que de momento tenemos mucho trabajo y dedicación con Omneo como para pensar en otras aventuras empresariales. Es nuestro presente y nuestro futuro.

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